Con 25 años el boxeador Walter Castillo (24-2-0, 17 KOS) paga el precio de su juventud. La enfermedad que se cura con el pasar de los años ha hecho del mejor boxeador de las 140 libras del país un chico que rechaza todo lo que no le parece, aunque convenga para su futuro, tras no firmar el contrato contra el puertorriqueño Thomas Dulorme (21-1-0, 14 KOS).
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El contrato decía que el combate sería el 30 de agosto en la Isla del Encanto, en el Coliseo Roberto Clemente, en San Juan. Al rechazar esta pelea, la cual era eliminatoria para luego enfrentar al campeón del Consejo Mundial de Boxeo, Danny García, pierde la oportunidad de que su pelea se viera por Shobox de Showtime.
El vacío que ronda las 140 y 147 libras en el boxeo nacional hacen que Walter Castillo comande. Mientras el prospecto Roberto Arriaza crece sigilosamente. El que domina actualmente esos pesos en el país se olvida que sin riesgo y dedicación diaria su parábola en el boxeo terminará en la decadencia.
Cerca de caer en un reino mal aconsejado y corrompido por el ego, Castillo podría firmar otra vez con la promotora Prodesa, aunque cambiarán muchas cláusulas del contrato, según indicó el promotor Silvio Conrado. “Castillo es un buen boxeador, pero tiene que mejorar mucho su actitud”.
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