Patricio G. Jerez P.
La construcción de un Canal Interoceánico que cruzaría el país, separándolo en Nicaragua Norte más grande y Nicaragua Sur más pequeña, es una obra formidable. Nuestro vecino del sur se convertiría en prácticamente, una “isla”, separada del continente, por el sur por el Canal de Panamá y por el norte por el de Nicaragua, cuellos de botella para las migraciones. La obra puede ser construida, principalmente por empresas chinas, hay muchas experiencias de sus obras de gran envergadura, el mejor ejemplo es la construcción de la Gran Muralla China, que data desde mucho antes de la llegada de Cristo, de hace 2,400 años, tiene más de veintiún mil kilómetros de largo con cinco metros de ancho y siete de altura, una construcción de 735 millones de metros cúbicos, a un costo estimado de 10 millones de trabajadores que murieron durante su construcción. El salario que percibían, no se sabe.
Hemos escuchado de la academia e instituciones de educación superior, decir que no tenemos en el país las capacidades técnicas e ingenieriles para la construcción de la obra del canal, ya que para la construcción de los subproyectos, pienso que las tenemos: se han construido pistas y aeropuertos, carreteras, embalses hidroeléctricos, viviendas, proyectos turísticos y hasta grandes naves que albergan diferentes zonas francas. ¿Entonces?
Debemos crear y mejorar nuestras capacidades, ¡cierto! Hay tantos ingenieros de las diferentes materias, arquitectos, economistas y sociólogos empleados, desempleados o subempleados por todo el territorio nacional. Se debe comenzar con ellos, que ya son profesionales y muchos muy buenos; sería un retraso pensar que los nuevos bachilleres que comiencen las nuevas carreras anunciadas debamos esperar cinco o siete años para especializarlos, si ya tenemos la “materia prima” para comenzar la tarea. Bachilleres, calma, prepárense. Cuando se habla de los ingenieros, pensamos en obras civiles, hidráulicas, estructurales, forestales, ecologistas, agrónomos, es decir, especializar a los ya profesionales de estas y otras disciplinas.
Si no se hace el canal, tendríamos una enorme cantidad de profesionales de excelente calidad que podrían trabajar incluso fuera de Centroamérica y para el país, serían un gran activo, una reposición de todos aquellos que han emigrado y que están cosechando muchos éxitos en el exterior. Nos podemos imaginar a ingenieros con nuevas iniciativas para construir oleoductos, líneas férreas, canales de trasvase, puentes levadizos, túneles; ingenieros forestales construyendo inmensos viveros, arborizando las subcuencas alta y media de la cuenca 69 de los lagos y el río San Juan, instalando plantaciones forestales industriales, mejorando el aprovechamiento tecnológico de la madera, dándole su verdadero valor agregado; agrónomos y zootecnistas reconstruyendo las fincas con sistemas agrosilvopastoriles, aplicando principios agroecológicos en la producción y productividad agrícola y ganadera, tal como está plasmado en el Programa Nacional de Reconversión Competitiva de la Ganadería Bovina. Entonces, Nicaragua habrá aprovechado su tiempo, pues nos dimos cuenta que las carreras que se necesitan, no todas son las que ofrece la comunidad universitaria.
Tenemos el tiempo y además tenemos los profesionales para construir las obras colaterales y de apoyo a la construcción del canal. Cuando veamos que se comienzan a hacer las fundaciones para construir un gran puente o un gran túnel en el istmo de Rivas, significará entonces que pronto comenzarán las excavaciones del canal, no antes. No pueden cortar sin tener como cruzar. Para entonces, ya tendremos filosos profesionales, millones de arbolitos creciendo en nuestras montañas, miles de turistas arribando en el nuevo aeropuerto, ocupando las villas y miles de trabajadores en las nuevas zonas francas. Nuestro plazo es ahora, no satanicemos. El autor fue Viceministro del hoy MARENA.