¡Tan bonita que fuiste, Managua!

Da pequeños pasos. Se apoya en el hombro de su hijo y luego se detiene. Se le hace difícil caminar con muletas, pero quiere seguir y pide paciencia.

Miles de nicaragüenses de todas las edades se asoman al pasado a través de una obra que reproduce, en pequeño, la mítica avenida Roosevelt de la Managua de 1972.

Por José Adán Silva

Da pequeños pasos. Se apoya en el hombro de su hijo y luego se detiene. Se le hace difícil caminar con muletas, pero quiere seguir y pide paciencia.

Con gran esfuerzo, logra llegar a la “avenida” y lo primero que ve es el Teatro Nacional Rubén Darío, más allá el Club Social Managua, la Plaza de la República, enfrente la catedral de Managua y un poco al sur, el Palacio Nacional.

Quiere contar algo sobre cada cosa que ve, dice que al Parque Central le falta el monumento a Rubén Darío, con sus musas y cisnes y que el monumento al centenario le parece enano. Luego llora con la misma o peor dificultad para respirar que le cobraron los años.

Se llama Pedro García y llevaba años sin ver la Managua en que vivió. Encontrarla de pronto, así en pequeño, bonita como siempre fue, le provoca mucha nostalgia y le trae recuerdos de todo tipo.

Por eso llora y no es el único que lo hace: mucha gente suelta lágrimas, risas, alegrías, tristezas, qué sentimientos no ha despertado en miles de nicaragüenses, esta pequeña obra de cien metros de largo que representa, en escala humana, la que fue considerada la “vitrina” principal de una ciudad capital que refulgía de belleza: la avenida Roosevelt.

A veces en silencio, a veces en alegres tertulias, van recorriendo lentamente la pequeña avenida de unos cinco metros de ancho y comentando historias y detalles de este o aquel edificio: “ahí trabajó tu papa, vendía discos en esa tienda”. Y vienen las fotos con el edificio a la par o al fondo.

Entre estas 300 o 400 personas que saturan la pequeña avenida de 100 metros de largo, camina sin prisa y anónimo Gonzalo Chavarría, el autor de la obra que ahora atrae a miles de nicaragüenses a las orillas del lago Xolotlán donde se levantó esta réplica de la mítica avenida Roosevelt de Managua, que desapareció en diciembre de 1972 por el terremoto que borró aquella ciudad.

Sobre los restos de La Vieja Managua

Managua 1972. Así se llama el libro de historia y fotografías que escribió el veterano periodista Nicolás López Maltez, quien auxilió al autor de la obra arquitectónica con sus imágenes y memoria de la ciudad capital que murió hace 42 años.

López Maltez, quien vive entre Miami y Managua desde hace más de 35 años, regresó hace semanas al país y decidió visitar la pequeña obra que, le dijeron, se parece mucho a la Managua que él retrató antes y después del terremoto.

Lo primero que advierte es una ironía: “Esta réplica de una avenida de Managua se levanta precisamente sobre el relleno que Somoza hizo en esta parte del lago con los escombros de la ciudad. ¿Sabías vos que todos los escombros de la ciudad se trajeron aquí cuando inició el proceso de limpieza?”.

Luego, sonriente y locuaz, va pasando de la incredulidad a la confianza y como si entrara en una etapa de su vida, va contando cada historia detrás de cada maqueta, como si se tratara de la historia de una persona y no de la representación de un edificio que existió.

De su memoria extrae la explicación a cada estructura que ve: “el monumento a Roosevelt fue diseñado por el arquitecto Basilio Marín, y construido por Cardenal-Lacayo Fiallos en 1941, en ho

nor al general Somoza García, fue pagado por sus correligionarios, pero el 1 de febrero del 1946, el propio general cedió el monumento al Gobierno y lo reinuaguró como monumento a Roosevelt, recién fallecido ese año tras la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial”.

Esto era la vitrina comercial de la capital y del país. Había una profusion de rótulos comerciales, multicolores y la avenida se extendía en 13 cuadras desde el Teatro Rubén Darío frente al lago, hasta la loma de Tiscapa donde hoy se encuentra el monumento al soldado de la patria del Ejército de Nicaragua.

Un señor que lo oye, le dice: “Yo vivía de esa esquina de los Coyotes, para abajo”. Nicolás asiente y sigue narrando: “La avenida Roosevelt era la avenida central de Managua, dividía a la ciudad por el centro, en dos mitades, Este o arriba y Oeste o abajo. Se medían las direcciones bajo la nomenclatura antigua de nombrar arriba al lado donde el sol sube y abajo, donde el sol se oculta o va ‘para abajo’”.

Luego del recorrido, el recuerdo de tristeza: “Fue un minuto de intensidad de 7 grados richter, el sábado 23 de diciembre a las 12:35 de la madrugada, a medianoche como suelen decirle aquí. ¿Sabés que pasó? 60 mil viviendas y edificios, incluyendo estos, en 340 manzanas urbanas, quedaron enterrados junto a más, mucho más de los 10,000 capitalinos que las cifras dicen que murieron. Fueron más”.

De Belén a la Avenida Roosevelt

El autor de la réplica de una avenida de Managua tiene 52 años y no es capitalino, aunque si conoció de niño la ciudad. De hecho, sus maletas quedaron listas desde el viernes 22 de diciembre por la noche, porque al día siguiente, 23 de diciembre, vendría con su familia de San Marcos, Jinotepe, a pasear y pasar la Navidad en la capital. Se salvó y ahora habla tanto de la vieja Managua, como de su obra sobre aquella ciudad, con una sencillez y una reverencia casi religiosa.

:::¿Cómo nació la idea?

La primera vez que salió una idea de esto, fue hace dos años, cuando estábamos con la Alcaldía de Managua diseñando la ciudad de Belén, en el parque Luis Alfonso Velásquez. La idea era hacer, al igual que con la representación de Belén, una estructura sencilla, pero a escala humana, se trataba de recrear un ambiente envolvente, sentirse adentro. En el Belén hicimos gente en las casitas, en las calles, detalles de la época, incluso estatuas con ropa de la época. A la gente que visitó el parque les agradó el concepto, y a partir de ahí, en el Gobierno se habló de planificar parques temáticos para distracción del pueblo. Después del Belén, se me encargó una representación de la vieja Managua, así se me solicitó, entonces pensábamos hacer una lista de edificios representativos y exponerlos de manera ordenada en un espacio, como museo o exhibición, luego de eso pensé que sería bueno, mejor ordenarlos en una avenida a escala, y se me sugiere hacerlo de la avenida más representativa de la vieja Managua, la avenida Roosevelt. De ahí surge la idea.

:::¿Cuantos edificios están ahí?

Hay 75 piezas de edificios, casas, oficinas, áreas verdes…

:::¿Está completa la avenida?

No, quizás en un 90-95 por ciento. Faltan detalles, edificios, llegamos hasta el Instituto Pedagógico, ya no hicimos El Hormiguero ni la Academia Militar, pero si lo más representativo, las dos aceras de la avenida, porque era más complicado y caro hacer cada manzana con todo.

:::¿No está en planes otro proyecto similar?

Si hay planes de hacer más, pero no sé si ampliar este proyecto o hacer otros parques temáticos, es algo que escapa a mí, pero a largo plazo bien se puede hacer.

:::Extraño que quien hizo una réplica de una parte de Managua no sea propiamente un capitalino.

Cualquiera que tenga estudios de arquitectura y trabaje con dibujos, artes y diseños, lo podría haber hecho, no quiere decir que solo lo podía hacer alguien que haya vivido en la avenida de la vieja Managua o que la haya conocido, como yo.

:::¿Cómo y por qué lo designan a usted para realizar la obra?

Yo tengo una empresa que trabaja con las decoraciones y los diseños, que es una cosa apasionante, ya te dije que habíamos hecho el parque Belén, pero además tengo experiencia en este tipo de obras, pero en este caso, el reto era hacerla en una escala atractiva para la gente, con materiales resistentes al sol, al viento y humedad.

:::¿Y de qué están hechos los edificios?

Cada edificio está hecho con una estructura de hierro, con perlines, tubos de diferentes calibres y láminas de metal de diferente grosor. Hay piezas de aluminio, madera, plásticos, vidrios, fibrocemento, las pinturas se hicieron con técnica de pintado automotriz, con pistolas y base, anticorrosivo y con acabados mate para que no brillarán los edificios, a como no deben brillar en las normas de construcción.

:::¿Cuántas personas trabajaron en la obra?

Primero acudimos al equipo de investigación. Armamos un equipo de trabajo, tres arquitectos, dos diseñadores gráficos, el equipo administrativo y un personal de producción que tenemos de planta en Arte y Color Producciones Publicitarias, que es mi empresa, pero después hemos convocado a unos 10 talleres metalúrgicos de Managua, no todo el mundo puede aventarse a hacer hierro con planos, entonces hablamos que al menos unas 80 personas y unas 15 empresas han intervenido en esto, incluye talleres de metalurgia, arquitectos, ingenieros, artesanos, electricistas, pintores…

:::¿Fotografías, carteles, periódicos, libros?

Si, todo eso y hemos entrevistado a muchísima gente que nos ha apoyado con ideas, a don Roberto Sánchez, a Nicolás López Maltez con su libro de Managua de 1972, a Francisco Gutiérrez Barreto, a doña Juanita Bermúdez y una cantidad de personas que vivieron, conocieron, trabajaron, que estudiaron la vieja ciudad, son tantas personas que sería difícil enumerarlas a todas.

:::¿Cuales de esos edificios fue más difícil reconstruir?

Ahí hay 70 edificios, desde las casonas coloniales, edificios estilo Art Déco, los estilos grecoromano como las iglesias y catedral, casas modernas y los edificios sofisticados como el Banco de América y otros bancos, hay parques, monumentos de obras clásicas como el levantado en homenaje a Rubén Darío, así que cada uno tiene sus complejidades, pero todos son réplicas de estructuras vigentes a 1972. Los más difíciles en construir fueron los edificios que ya no existen, porque no existen planos, sino solo fotografías. Los edificios que aun existen, como el Banco de América, el teatro nacional Rubén Darío, el Gran Hotel, la catedral, el Palacio Nacional, el Banco Nacional que es la Asamblea Nacional, esos edificios nos sirven de punto de referencia para hacer las mediciones y trasladarlas a escalas, como están ahí vos podes ir a medirlos, a observar los detalles, a analizar sus formas, es decir, son referencias existentes; por ejemplo, el edificio del Banco de América mide 60 metros reales de altura y aquí lo hicimos a escala de cinco metros con su antena. Los más difíciles fueron el Palacio Nacional y la Catedral: columnas, ménsulas, arcos, molduras, altos relieves, bajos relieves… Fueron los edificios que dejamos de último para dedicarles todo el detalle, hasta les hicimos sus cimientos de construcción como para casa de dos plantas para evitar daños por el viento, los demás edificios están empernados al piso de concreto…

:::¿Qué le falta al proyecto?

Detalles, rótulos, pinturas, colores, a medida que la gente viene y comenta, nos van llegando fotos nuevas, videos, testimonios, la gente está encantada y aportando más detalle a la obra. El trabajo no termina, damos mantenimiento y vamos afinando y mejorando. Por ejemplo, el monumento a Rubén Darío, es una obra delicada, porque será reproducir otra obra artística y pasarla a una escala donde no pierda su belleza original a como la diseño el escultor Mario Favilli, lo mismo haríamos con el kiosko del Parque Central, que es una estructura espectacular.

:::¿Ahí morirá la “ciudad”?

No, posiblemente incorporemos otros edificios que quedaron fuera de la avenida por falta de espacio, o hagamos otro espacio con otros edificios emblemáticos de la vieja Managua, aunque no sean de la avenida Roosevelt, pero serán las autoridades de la Alcaldía de Managua la que decida los proyectos.

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