La cultura gallera en pantalla

En una entrevista publicada por el portal cultural 89 decibeles sobre el tema de su filme, Por las plumas (2013), el cineasta costarricense Neto Villalobos afirmaba que no le interesaban las peleas de gallos sino las “relaciones personales que se generan en un ambiente hostil”.

Neto Villalobos: “Puede esperar una película más bien cómica que violenta. Con una propuesta un poco diferente a la que están acostumbrados a ver del cine que ponen en Costa Rica”. LA PRENSA/CORTESÍA.

En una entrevista publicada por el portal cultural 89 decibeles sobre el tema de su filme, Por las plumas (2013), el cineasta costarricense Neto Villalobos afirmaba que no le interesaban las peleas de gallos sino las “relaciones personales que se generan en un ambiente hostil”.

La relación de estos dos aspectos dentro del filme aparece no subordinada, sino complementaria, porque si bien el tema de la cultura de gallos sirve de resorte a la trama, las relaciones sociales no tienen sentido sin ese trasfondo.

[doap_box title=»Los bolsones de pobreza» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

Para finalizar, es importante destacar que el “ambiente hostil” a que hace referencia Villalobos, puede entenderse como una metáfora para significar el espacio social donde se desarrolla la historia.

No son los lugares donde habitan las clases media o alta josefina, ni los emblemáticos lugares turísticos de Costa Rica, que suele salir a menudo en la publicidad, sino los deprimidos bolsones de pobreza que todavía existen en la periferia de las ciudades invisibilizados por el modelo económico imperante. Adversidades que sus habitantes suelen sortear combinando prácticas de vida heredadas y cultivando amistades.

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El filme de Villalobos, Por las plumas, ganador del premio a mejor largometraje de ficción del Festival Ícaro del 2014, narra la historia de un vigilante de una empresa desconocida (Chalo), amante de la cultura gallera, quien adquiere uno de estos ejemplares (Rocky) para entrenarlo y participar en las competencias de los poblados aledaños, semirrurales, marginales de uno de cantones (Santiago de Puriscal) de la Provincia de San José.

Su vida transcurre entre su precario puesto de trabajo, donde comparte con otro compañero (Jason) y la azarosa búsqueda de un alojamiento donde sea aceptado junto con el animal.

El filme tiene tintes de comedia, cuyos resortes del humor rayan en la ingenuidad, dado que las paradojas que las generan dentro de la historia se dan en un ambiente de limitaciones materiales, de abusos e intolerancia de jefes e instituciones representadas.

De manera breve se comentarán dos aspectos que el filme plantea, los cuales están relacionados con las declaraciones aludidas arriba por el director Villalobos: tradición y relaciones sociales.

Sobre la primera, en el filme se evoca una cultura tradicional representada por los juegos de gallos, caracterizada por algunos críticos, como de origen costumbrista, por los aspectos pintorescos que suele evocar.

El interés por los gallos, la experticia para el juego y los ambientes que Chalo recorre, son temáticas sugestivas para el análisis de la propuesta de Villalobos.

La cultura gallera reducida en las últimas décadas a los barrios marginales o semirrurales de las principales ciudades, donde convergen hombres para apostar dinero y embriagarse; por el ambiente violento que se crea, se ha prohibido en muchos lugares, como se representa en el filme.

El otro aspecto, el de las relaciones sociales, es otra temática interesante del filme, porque el personaje principal (Chalo) es un hombre solitario, sin una familia conocida, sin casa. La historia surge a partir de la adquisición del gallo y las dificultades que le acarrea su tenencia.

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