Nueve acusados más

Más preguntas que respuestas dejó la conferencia de prensa ofrecida ayer por la jefa de facto de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, sobre las investigaciones relacionadas con la masacre del 19 de julio contra caravanas en las que viajaban simpatizantes sandinistas.

La Policía presentó a ocho de los nueve acusados, ya que Plablo Martínez, alias «Yalí», permanece prófugo

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Elízabeth Romero

Más preguntas que respuestas dejó la conferencia de prensa ofrecida ayer por la jefa de facto de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, sobre las investigaciones relacionadas con la masacre del 19 de julio contra caravanas en las que viajaban simpatizantes sandinistas.

El objetivo de la masacre del 19 de julio no fue explicado por Granera e insistió en que no hay un móvil político, llamando más la atención el hecho de que uno de los ocho sospechosos fue presentado como miembro del grupo criminal mexicano Los Zetas.

Ricardo Cortez Dávila, alias “Cobra”, señalado como uno de los autores intelectuales en planificar esos ataques y que ocultó a dos de los sospechosos, fue presentado como miembro del grupo criminal mexicano Los Zetas.

Según Granera, no han cerrado el caso por si surgen nuevos sospechosos. Granera insistió en que se trata de un hecho criminal.

“No hemos encontrado ninguna vinculación, ni ningún indicio para demostrar que se trata de un acto político, se trata de una actividad común y así pasan a los juzgados”, aclaró Granera.

“SE TRATA DE CRIMINALES”

Ante la insistencia de los periodistas sobre el móvil, Granera respondió: “Yo me preguntaría qué ganan las personas que en Estados Unidos cogen un AK y van a matar a miles de estudiantes en una escuela, ¿esta es motivación política, porque no les roban?”

Y continuó: “Creo que no necesariamente tiene que haber un robo de por medio para afirmar que es un hecho criminal, se trata de criminales con antecedentes delictivos criminales y los estamos tratando como criminales poniéndolos a la orden del poder judicial”.

Y aprovechó para unirse a las afirmaciones anteriores del jefe del Ejército, general Julio César Avilés, para sostener que en el país “no tenemos grupos armados con fines políticos”.

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La Policía remitió el expediente a la Fiscalía para que les imputen los delitos de conspiración, proposición, crimen organizado, asesinato, lesiones gravísimas, tenencia de armas restringidas y daños a la propiedad. Y según la jefa de facto de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, entre el 20 de junio y 10 de julio, los sospechosos participaron “en una serie de reuniones” en la casa de Leonel Poveda y Eddy Gutiérrez, en Ciudad Darío, donde habrían planificado posibles actos delictivos.

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La primera comisionada Aminta Granera dijo que desde antes junto con el Ejército sabían que se trataba de dos escopetas y un fusil AK, las armas empleadas para la primera emboscada y que había tres tiradores por el lugar donde encontraron los casquillos. “Nosotros desde el primer momento teníamos las líneas de fuego trazadas por el Instituto de Criminalística (…) y todo esto coincide perfectamente con lo que nos van narrando los detenidos cómo ocurren los hechos”, expresó ayer Granera.

“Estas coincidencias son importantes, para nosotros probar que verdaderamente estamos teniendo y presentando ante el pueblo de Nicaragua y ante los Tribunales de Justicia a los responsables de la masacre”, sostuvo Granera.

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Lo único que está claro es que la Policía incluyó a nueve personas, ocho de ellas consideradas opositoras al régimen, como los autores materiales e intelectuales de dos emboscadas a las caravanas que ese día regresaban de la Plaza de la Fe, una en el sector conocido como El Carmen, kilómetro 75.3, de la Panamericana Norte, y otra en el sector de Wabule, en San Ramón, Matagalpa.

Murieron cinco personas: Mirna Argentina Benavides Gómez, Esther Lidia Vásquez Barrera, Germán Martínez, Jader Francisco Sáenz y Yessi Talavera Galeano, este último, en San Ramón.

A la vez otras 24 resultaron heridas. La jefa policial de facto reiteradamente habló de que se trata “de una banda criminal, seudofamiliar” porque dos de ellos son primos hermanos, y a su vez otro de ellos cuñado. Además que “tienen antecedentes criminales”.

POLICÍA TENÍA A LOS “DESAPARECIDOS”

Y así después de varios días de silencio ante la romería de familiares que preguntaban por sus parientes frente a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), Granera presentó a Zacarías Cano Angulo, Ricardo Cortez Dávila, José Oliver Meza, Rosendo Antonio Huerta, Leonel Poveda, Wilfredo Balmaceda, Eddy Gutiérrez y Alberto Delgadillo. Y mencionó a Pablo Martínez, quien está prófugo.

Antes ya habían sido capturados los hermanos Juan y Gregorio Torres y Erick Salgado, posteriormente capturaron a Wilfredo Balmaceda, dueño y conductor de uno de los autobuses atacados.

Los nueve acusados son considerados opositores al régimen, a excepción del conductor de uno de los buses que es de filiación sandinista. La Policía no explicó la relación de los sandinistas acusados y los presentados ayer.

“COBRA” Y LOS ZETAS

Sobre los señalamientos que extraoficialmente confiaron a LA PRENSA algunos desmovilizados de la Resistencia Nicaragüense de que “Cobra” (Ricardo Cortez Dávila) —quien en su momento aseguró que estaba rearmado—, supuestamente es allegado a autoridades del Ejército, Granera respondió: “No sé yo si es el mismo que me está hablando Elízabeth, lo que sí le puedo decir, es de su participación en un hecho criminal y de su vínculo con Los Zetas; que no es ahorita que lo descubrimos, es cierto”

También dijo que al realizar unas capturas en fechas pasadas de personas entrenadas en México y al regreso capturadas en Nicaragua, conocieron de los vínculos de “Cobra” con tráfico de migrantes “y una larga lista de actividades criminales”.

Como si se tratara de una presentadora de espacios noticiosos, Granera interrumpió constantemente la presentación en la conferencia con pequeños cortes para introducir las grabaciones con los relatos de los detenidos .

Y así presentó a uno de los sospechosos como Leonel Poveda, en el momento que aparece reconociendo el terreno donde llegaron el 16 de julio previo a la emboscada. “El lugar lo escojo yo”, le habría dicho Pablo Martínez a Poveda, según la grabación introducida por Granera en la conferencia.

Y según Granera, un hombre identificado como Marvin Sequeira, originario de El Jícaro, es señalado de llevarles las armas previo a la emboscada. Según Granera, los que iban a disparar llegaron en la madruga al sector de Las Pilas para esperar que llegase el momento de la emboscada.

LA HORA DE LA MASACRE

El 19 de julio en el sector de El Carmen, entre 9:30 y 10:00 p.m., expresó Granera, Pablo Martínez, alias “Yalí”, dio la orden de disparar “a mansalva”, primero contra cuatro buses de Nueva Segovia. Luego a los otros tres buses donde resultan los primeros cuatro fallecidos.

Una patrulla de Estelí que había regresado en busca de buses que se habían retrasado, “vio fogonazos y dispara”, describió Granera de acuerdo con la investigación, sobre lo cual Eddy Gutiérrez expresó en la grabación que por poco le impacta el disparo de la patrulla, por eso “salen en desbandada huyendo hacia el este”.

Según Granera, fue el 24 de julio que Poveda y Pablo Martínez (Yalí) contactaron a “Cobra” para que los ayudara a ocultarse.

Ahí, según ella, le confiaron a “Cobra” que ellos habían atacado las caravanas. “Cobra” se reúne con ellos y los traslada a la casa de José Oliver Meza Raudez, en una casa de San Isidro, en el Cibercafé.

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