“Yo sueño en colores”

“Yo sueño en colores y miro figuras: caminantes que aparecen en mis pinturas, lavanderas. Estos son mis paisajes con mujeres que vivo”, así describe María Lourdes Centeno su arte durante 46 años.

“Yo sueño en colores y miro figuras: caminantes que aparecen en mis pinturas, lavanderas. Estos son mis paisajes con mujeres que vivo”, así describe María Lourdes Centeno su arte durante 46 años.

“Nunca había pintado —confiesa—, de repente las formas me asaltaron y las veía en las paredes, techos, nubes y el pavimento quebrado; entonces le dije a mi esposo: amor, ya no aguanto tantas figuras que me persiguen, tengo ganas de pintar”.

Entonces tenía 36 años. —“Ve pues, mi mujer se quiere volver pintora”, dijo riéndose Armando Zelaya Castro, periodista, jefe de redacción del diario Centroamericano y redactor de LA PRENSA, relata la artista, quien en su infancia solo había dibujado casitas con árboles y caminitos.

Sin más que pensar Lourdes se fue a la ferretería cercana a comprar sus materiales, y luego, buscar consejos de la pintora Mariana Sansón Argüello.

FOTOS: LA PRENSA/ L. VILLAGRA

PERSISTENCIA VITAL

Y así comenzó a pintar sobre base de vinílica sin tener idea de la composición, luces, colores, contrastes y texturas. Su atrevimiento no tenía límites. Su primer cuadro, recuerda con orgullo, fue “un árbol seco pero con vida”.

“Su forma era la de un tronco con dos hongos nacidos sobre grama verde: era un árbol muerto con resurrección”, dice para explicar su alegoría surgida de la espontaneidad, y que tituló Persistencia vital .

¿Pero cómo logra exponer su arte? El doctor Carlos Tünnermann y su esposa, la pintora Rosa Carlota, tienen que ver mucho, reconoce. Así los pintores Rubén Cuadra y Ernesto Brown la animaron y enseñaron lo básico para exhibir sus obras en colectivas.

Sus primeros cuadros de bodegones de frutas los expone en 1968, en la Escuela de Bellas Artes, en León. “Este fue mi comienzo, después se me desarrolló la fiebre de pintar”, dice sonriente.

Para la pintora Rosa Carlota Tünnermann, “ver pintar a Lourdes actualmente es algo mágico”; ella también ha trabajado en acuarelas, pero algunas de sus obras recientes “son más místicas y la ha marcado bastante”, agrega Tünnermann.

Los años setenta fueron muy productivos, recuerda Lourdes. Exhibió en la Exposición Shell, realizada en el Teatro Nacional Rubén Darío, en el Paraninfo de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en León, UNAN, junto con Rubén Cuadra, Alberto Icaza, Mariana Sampson, Lyla Argüello Ramírez, Jorge Leonel Teller Molieri, entre otros.

[doap_box title=»“Sobreviví de milagro”» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

Soy una persona de 82 años, y hay días que tengo dolores criminales, porque tengo las dos pelvis quebradas, la columna mala y clavos en mi mano. Imagínate que tuve cinco operaciones y sobreviví por milagro”, revela Lourdes, quien batalló contra un cáncer. Ahora pinta desde su silla de ruedas, o sobre la mesa, movida por la fe, su arte y amor a sus hijos.

Sobre esta colección de pinturas, unas expuestas, otras en su casa, el pintor Julio Martínez expresa: “Sus cuadros son de féminas reunidas en bosques y ríos, pintadas en acrílico sobre acetato, con colores vivos, grises, y transparencias; y tienen una atmósfera bucólica, relajada, mística, y muy particular”. Lourdes también sufrió la pérdida de su esposo. “He tenido épocas bellas y valiosas. Tuve la dicha de tener un marido excelente, bellísimo. Ahora soy viuda, cuando pasó esto, ay… me apagué bastante, bastante, pero volví otra vez, por mis cuatro hijos, más que todo, porque tenía que darles vida”, confiesa.

[/doap_box]

Luego en el Centro Comercial Nejapa, y en la II Exposición de pintores y escultores, junto con los maestros Fernando Saravia, Guillermo Rivas Navas, Federico Nordaln, Pablo Beteta y Efrén Medina. Expone: Figuras, Nocturno, Detalle verde de la tierra herida , No. 1, y No. 2. 

En los años noventa llega a ser subdirectora de la Escuela Nacional de Bellas Artes; pero su tarea especial fue impartir clases a niños por igual en la Universidad del Valle.

SUS ACUARELAS

Su contacto con el arquitecto Fruto Paniagua la hace experimentar la acuarela desde una abstracción paisajística y telúrica. Sobre ella la historiadora de arte María Dolores Torres refiere que sus imágenes son “incorpóreas y atemporales”, y que experimentan “un abstracto depurado, con transparencia y luminosidad”.

Al respecto señala sus series de “árboles-nubes”, o bien imágenes telúricas, como Deslave del volcán Casitas . Sobre esta obra Lourdes dice fueron pintadas estas antes del huracán Mitch, que sepultó en un alud de lodo a una parte de sus pobladores. Dice que la soñó, y le sorprende su premonición.

En 1999 expuso otras acuarelas en la V Bienal de la Acuarela en México. Para el pintor Sergio Velázquez, tanto las pinturas y acuarelas de Lourdes “son muy expresivas, creativas, y gozan de buena calidad; lo que hace ser parte de la historia de la pintura nicaragüense”.

1407722560_110814Literaria4

ACTRIZ DE LA INSURRECCIÓN

Sin tener estudios de actuación, pero por su espontaneidad, Lourdes es invitada a participar junto con los actores Agustín Pereira y Carlos Catania, en la película La insurrección , un guión del escritor Antonio Skármeta,  dirigida por el cineasta alemán Peter Lilienthal.

Su papel era la de una madre de un soldado de la Guardia Nacional que venía huyendo de los guerrilleros. Fue filmada en 1980, y estrenada en Nueva York.

Dos años después participa en la telenovela Por el mismo camino , dirigida por el cubano Jesús Cabrera, se aprovechó su experiencia en la alfabetización. En 1995, durante la celebración de cien años de cine, Lourdes fue galardonada con El Güegüense de Oro.

SEGUNDO POEMARIO

“Yo soñaba que escribía poemas y cuando me despertaba no me acordaba de ninguno. Me dije un día, voy a poner un lápiz con una libretita, hasta que un día comencé a escribir mis locuras, jugando, jugando”, trata de explicar su incursión tardía en las letras. 

En 2003, el Centro Nicaragüense de Escritores le publica su poemario Vertical en el silencio , ilustrado con algunas de sus pinturas. Ahora se prepara para publicar un segundo libro con más de cuarenta poemas.

Sobre el poemario, el escritor Julio Valle-Castillo dice que la lírica de Lourdes “intuye, adivina, presiente, siente en el presente, es oscura, hermética a veces, otras centelleante, y se va a fondo en la confesión y su silencio…”.

Precisamente sobre este hálito místico de su vida en las artes, el poeta Álvaro Urtecho escribió que los versos de esta poeta y pintora se adentran “en el silencio como espacio místico, como vía de relación con lo sagrado, como espacio de contemplación y meditación”.

Ahora Lourdes declara: “Dios me ha dejado para vivir orando por todo mundo”. En tanto su inseparable amiga, Rosa Carlota, la anima a seguir pintando los paisajes de sus sueños.

ENCARCELADA

“También estuve presa por la muerte de Tacho”, dice al recordar a la acción de Rigoberto López Pérez que acabó con la vida de Anastasio Somoza García, hecho que originó persecuciones.

La relación de amistad de su esposo con Rigoberto López, y su viaje a Managua a casa de su hermana Rosibel en Managua, originó sospechas de la Guardia Nacional, que el regresar fue capturada,  junto con Amparo, María Lourdes, María Zelaya, y María Cruz, hermanas, madre y tía de su marido. Y llevadas al Palacio de Comunicaciones. 

Y luego, sigue narrando, las trasladaron a Managua a La Loma, y al día siguiente a la cárcel de El Hormiguero. “Ahí nos llevaron”, señala. Y durante mes y medio recibió torturas psicológicas, maltratos verbales, y las sacaban en unos camiones a dar vuelta por las calles de Managua, con el cuento que “nos iban a matar”.

María de Lourdes Centeno Pérez nace en León un 8 de marzo de 1932, es hija de Francisco Centeno Ríos Miranda, y Tránsito Pérez de Centeno.