MADRID/AFP
Unos 300 inmigrantes subsaharianos que intentaban llegar a España a bordo de precarias embarcaciones fueron rescatados hoy lunes en el estrecho de Gibraltar, elevando a casi 370 los socorridos en los tres últimos días, informó el servicio español de salvamento marítimo.
Tres barcas hinchables fueron descubiertas por la noche con 32 personas a bordo, entre ellas tres mujeres y un niño, informó salvamento marítimo en su cuenta Twitter.
Junto a otras 28 embarcaciones interceptadas en el mar durante el día, sumaban un total de 299 inmigrantes rescatados: 253 hombres, 42 mujeres y cuatro niños, cuyas edades no fueron divulgadas. Al menos uno de ellos era un bebé, comprobó un fotógrafo de la AFP en el lugar.
Las dos embarcaciones de rescate que, acompañadas de un helicóptero, se habían desplegado durante todo el día en esta zona que separa el sur de España del norte de Marruecos habían regresado a última hora de la tarde al puerto español de Tarifa, explicó un portavoz de salvamento marítimo.
Sin embargo, una de ellas, el «Salvamar Atria», tuvo que volver a salir.
Decenas de subsaharianos, muchos con expresiones de júbilo y cubiertos con mantas de la Cruz Roja, habían llegado durante la tarde a ese puerto situado en el extremo sur de la Península Ibérica.
Allí fueron recibidos por agentes de la Guardia Civil equipados con guantes de plástico y mascarillas médicas en plena alerta internacional por la epidemia de ébola que mató a unas mil personas en África.
Según la prensa española, se trata de la mayor llegada de inmigrantes al país desde 2010.
El domingo, otros 27 subsaharianos había sido rescatados en el mar, sumándose a 41 socorridos el sábado frente a las costas españolas, había precisado anteriormente otra portavoz de los servicios de salvamento.
El número de inmigrantes irregulares que intentan entrar en España e Italia aumentó considerablemente en los últimos meses.
En España, los inmigrantes tratan de alcanzar la costa sur por el corto pero peligroso trayecto entre África y Europa a través del estrecho de Gibraltar, donde se juntan el mar Mediterráneo y el océano Atlántico, o bien penetrando en los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, situados en el norte de Marruecos.
El 23 de julio, un millar de inmigrantes subsaharianos intentó saltar la valla que separa Melilla de Marruecos, equipada ahora con una reja antiescalada para dificultar la entrada.
El 14 de junio, las fuerzas de seguridad marroquíes y españoles rechazaron a otros mil inmigrantes que trataron de escalar la valla. Cuatro días más tarde, otras 400 personas lo intentaron con la misma suerte.
La última entrada masiva de inmigrantes se produjo el 28 de mayo, cuando unas mil personas asaltaron la valla fronteriza. La mitad de ellas consiguió sortearla, en lo que fue una de las entradas más importantes a esta ciudad desde 2005, según las autoridades locales.