Concha Acústica
La Concha Acústica no era una belleza que digamos, pero prestaba buenos servicios. Formaba parte ya de la fisonomía que a duras penas va cogiendo Managua. Pero la Cocha tenía un pecado original: recordaba a Herty Lewites. Y por eso la mandaron a destruir. Como resulta feo decir que la destruían por celos, se dijo que era un peligro, que estaba deteriorada y que en cualquier momento se caía en pedazos. La misma Concha los desmintió. Grúas, mazos y obreros parecían impotentes ante la mole, que solo fue cediendo pellizco a pellizco, durante varios días y sus noches, mientras desde su tumba Herty Lewites se carcajeaba.
Duelo de egos
Destruir. Luego construir. Volver a destruir para volver a construir. Sobre las ruinas de la Concha se levantó una fuente luminosa. La gente pronto sacó sus conclusiones: si aquella era la Concha de Herty, esta era la Fuente de doña Chayo. Si aquel era pelón, burlesco, medio kitch y fregador; esta es psicodélica, esotérica, medio hippie y caprichosa. Y las obras reflejan la personalidad de quien las crea o al menos eso creemos. Por alguna razón no le gustó la Fuente a la señora y la volvieron a destruir. Herty sigue carcajeándose. O por decirlo en términos futboleros, el partido va Herty 2 doña Rosario 0. A ver qué más sale en este duelo de egos.
Círculo vicioso
Dice Pablo Antonio Cuadra en, El Nicaragüense, que uno de los pecados de nuestra clase política es esa recurrente intención de querer construir un país nuevo tan pronto llegan al poder. Comenzar de cero. Nada del anterior es bueno. Se hacen despidos masivos, impidiendo que se sedimente la cualificación, porque lo importante del empleado estatal no es que cumpla con su trabajo, sino que sepa que le debe el puesto al gobernante de turno, se demuelen las obras construidas porque recuerdan a otros, se dejan a medio palo los proyectos y obras porque nadie quiere terminar lo que otros comenzaron y todos tienen la pretensión de ser ellos los únicos que serán recordados en el futuro, sin percatarse que, al igual que ellos lo hicieron, pronto serán otros los que estarán despidiendo a los empleados que ellos colocaron y demoliendo las obras que ellos construyeron. Círculo vicioso.
Dinero botado
Y que ahora se bote la Fuente luminosa que sustituyó a la Concha Acústica que también botaron parece un chiste, que generalmente saldamos con un ¡ay esta señora! Pero el asunto es en realidad grave. La Concha Acústica costó 850,000 dólares construirla. ¿Cuánto costó botarla? ¿Cuánto costó construir en su lugar la fuente luminosa? ¿Cuánto más costó volverla a botar? Es que estamos hablando de mucho dinero, dinero nuestro, que alguien está usando muy irresponsablemente para que ahora mismo en el lugar haya nada.
El Canal
Y es aquí donde se deberían encender todas las alarmas. ¡Es esta misma gente la que ahora dice que quiere construir un Canal que partirá en dos a Nicaragua! Cómo confiar en ellos si hasta ahora no los hemos visto construir nada de alguna importancia Y cuando al final terminan algo es después de varias pifias, como si todo se hiciera a lo loco. Construyen, destruyen y vuelven a construir. ¿Se acuerdan del cauce de El Dorado? ¿Cuántas veces lo hicieron y deshicieron sin poder solucionar las inundaciones que año con año se producen en ese sector de Managua? Y aquí estamos hablando de una obra, que si no se construye bien o se deja a medio palo, acabará con el país que hasta ahora tenemos.
Destructores
Olvídense que se va a construir Canal alguno. Habrá Canal en Nicaragua como hay ahora una megarefinería, un gran puerto de aguas profundas, un embalse hidroeléctrico en Tumarín y un satélite nuestro vigilando desde el cielo. Si no han podido realizar ninguno de esos sueños que se les ocurrieron en noches febriles, ¿qué nos hace pensar que el Canal sí se construirá? Y si la garantía es Wang Jing estamos muy mal, porque este chino no tiene experiencia alguna en construcción y ha hecho nada, cero pelón, del único proyecto que emprendió en Nicaragua antes del Canal. No son serios. Olvídense que se va a construir Canal alguno. Ellos no construyen, destruyen. Y, como vimos en el caso de la Concha, hasta eso les está costando ya.
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