La primera novela de Carlos Luna Garay, Debajo de la cama,a simple vista el título de la novela puede que despierte un interés mórbido por conocer qué sucede allá abajo.
La novela (144 pp) es la trama de un personaje avasallado por descubrir, aceptar y enfrentar a una sociedad conservadora en pleno siglo XXI, y todavía con una mentalidad provinciana, con graves problemas de desarrollo no solo económico sino mental.
La novela aporta en mucho a la literatura regional nicaragüense, digna de un estudio de fondo y de forma, por lo cual amerita un análisis riguroso para que no pase inadvertida.
LOS APORTES
En primer lugar podemos anotar, entre dichos valores, su tópico. En Nicaragua (espero no equivocarme) es la primera novela que aborda el tema de la homosexualidad y el lesbianismo como lo ha hecho su autor, Carlos Luna Garay, de una manera franca, espontánea y hasta descarnada.
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Algo que nuestra sociedad moderna ha querido ocultar o acallar por el patético moralismo o “doble moral” con que hemos sido formados desde los sistemas familiares, políticos y religiosos.
El segundo aspecto a valorar es la técnica literaria (o más bien conjunto de técnicas) presente en la novela, por lo cual demuestra el consumo literario que ha venido teniendo Luna Garay a lo largo de sus años de estudio y autopreparación.
A medida que leía, me encontraba con sus influencias (las que él denomina como “ídolos”) y que se reflejan en ese manejo sistemático que usó para estructurar su obra y que permite capturar la atención del lector desde la primera línea.
En tercer lugar quiero referirme a su capacidad de visión y abstracción de la vida a través de su mundo sensorial, al cual recurre con acierto al describir situaciones que solo a un buen observador (como lo es Luna Garay) no se le pudo pasar por alto. Tal pareciera que al joven escritor no se le han ido los detalles, y me hace pensar que hasta los ha experimentado.
Luna Garay trata de reflejar esa lucha interna de Alec Tiffer, el personaje principal, con sus vicios, virtudes y dramas, y los lleva hasta el límite de su propia conciencia, de modo que nos hace sentir, y hasta vivir su propia condición de ser humano en un mundo que rechaza abiertamente a las personas de su condición (¿o es mejor decir preferencia sexual?)
EL JOVEN CREADOR
La novela presenta aportes para los nuevos escritores, ya que puede verse también como una motivación para esos aspirantes al oficio, lo que me lleva a pensar del mismo modo que Luna Garay pudo haber leído Cartas a un joven novelista, de Mario Vargas Llosa.
Todo el texto, su verdadera faceta y vocación de escritor se plasma continuamente, la cual ha acogido con mucha seriedad. Frases como: “De todas maneras para escribir hay que vivir” recopilada en la primera página del capítulo uno, y “no comprendía que la escritura no es una garantía de redención”, “Escribir es la manera más poderosa de comunicación, como hablar con varias personas a la vez ”, y por ejemplo, esta otra en que Gaby, la amiga lesbiana “indecisa” de Alec Tiffer le suelta: “Nunca aceptás cuando las cosas no salen a tu gusto. Cuando no aceptás algo vas y lo escribís diferente Te lo creés”.
Todas esas son muestras fehacientes del convencimiento que tiene Carlos Luna Garay de este oficio, y que gracias a ello ha resultado magnífica esta novela, de la que estoy seguro les va a agradar tanto como a mí.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 B
