La mañana del viernes me topé con Paco, viejo amigo y actualmente profesor voluntario en la escuela parroquial de Monte Tabor, Managua. Me comentó que le preocupaba la desmotivación de sus alumnos: “La mayoría no ponen atención, creo que por sus circunstancias personales; muchos me confiesan que llegan sin desayunar; la mayoría de ellos vienen de hogares con madres solteras o madres abandonadas”.