Los manifestantes gritan consignas ya que bloquean una avenida durante una huelga en Buenos Aires, Argentina, hoy Jueves. LA PRENSA/AP

Argentina: sindicalismo opositor realiza huelga

El sindicalismo opositor a la presidenta Cristina Fernández realizaba este 28 de agosto el segundo paro nacional del año en demanda de mejoras salariales y el cese de los despidos, en medio de un cruce con el gobierno sobre el acatamiento a la medida de fuerza.

Buenos Aires/AP

El sindicalismo opositor a la presidenta Cristina Fernández realizaba este 28 de agosto el segundo paro nacional del año en demanda de mejoras salariales y el cese de los despidos, en medio de un cruce con el gobierno sobre el acatamiento a la medida de fuerza.

La huelga fue acompañada por cortes de calles y accesos a Buenos Aires por parte de sindicalistas y activistas sociales y políticos de izquierda.La protesta de 24 horas es liderada por el camionero Hugo Moyano, titular de la facción más combativa de la Confederación General del Trabajo, junto con los gremialistas Pablo Micheli y Luis Barrionuevo, dirigentes de la sección radicalizada de la Central de Trabajadores de Argentina y del sindicato gastronómico.

Moyano dijo en rueda de prensa que la huelga tiene «un acatamiento muy importante» y en muchos lugares la adhesión «ha superado el 85%». «En la capital había varios vehículos, entre ellos colectivos (autobuses) o taxis, pero estaban vacíos, andaban con muy pocas personas y eso demuestra que la adhesión a esta medida de fuerza fue voluntaria por parte de la gente, por más que hayan tenido medios de transporte».

Los sectores en los que más se sentía la huelga eran el transporte pesado, de caudales, postal, la distribución de bebidas y la recolección de residuos, que responden a Moyano.

Las calles de Buenos Aires amanecieron con una marcada disminución del tráfico de automóviles y con las esquinas llenas de basura acumulada.

Los bancos cerraron sus puertas, así como las gasolineras.Sin embargo, la mayoría de las líneas de metro estaban operativas y los autobuses circulaban -aunque con muchos menos pasajeros- debido a que los gremios que los agrupan no adhirieron a la huelga, lo que determinó que en las calles se notara cierta actividad.

Pese a que el sindicato gastronómico apoya la medida, varios bares y restaurantes permanecían abiertos en el centro de la ciudad.Los huelguistas, que habían hecho otro paro general el 10 de abril, demandan la eliminación de impuestos que recortan el poder adquisitivo de los salarios, incrementos en las ayudas sociales y la reapertura de las negociaciones salariales ante la creciente inflación, que ronda el 40% anual según consultoras privadas.

La protesta tiene lugar en un marco de incipiente recesión económica y creciente inestabilidad laboral. En el primer semestre de 2014 hubo una caída de la actividad industrial de 3.2%.»Controlemos mejor la inflación porque carcome el salario de los trabajadores», reclamó Moyano.

El líder camionero criticó al jefe de gabinete Jorge Capitanich quien había dicho que el paro era acatado por sólo 25% de los trabajadores. «Es un chiste malo… le mandan a decir eso», dijo Moyano.

Muchos ciudadanos se vieron perjudicados por la paralización de todas las líneas de trenes que unen la capital con el populoso cordón urbano. Asimismo se suspendieron los vuelos de cabotaje y en el aeropuerto internacional de Ezeiza, en las afueras de la capital, los vuelos salían con horarios reprogramados.

Al paro también adhirieron empleados judiciales, de la administración pública y del sector de la salud.Roberto Heller, docente y militante del Partido Obrero, dijo a The Associated Press que «la razón por la que el movimiento obrero se vincula a esta causa es por alta tasa de inflación y la oleada de despidos».

Heller participó en una concentración de huelguistas que impidió por unas horas el paso de los automovilistas por el Puente Pueyrredón, que conecta la capital con el sur de la provincia.En el sector educativo la medida era seguida de manera dispar.

En los colegios privados los profesores dictaban clases pero se notaba menor afluencia de alumnos.En la provincia de Santa Fe, la segunda más importante del país, el paro se sentía en las terminales portuarias, que cesaron su actividad.

Los sindicatos cercanos al gobierno decidieron no sumarse a la medida al considerar que es desestabilizadora.

Entre ellos está el metalúrgico y el del comercio.»Hay 20 gremios que efectivamente no adhieren», afirmó a periodistas Capitanich, quien restó importancia al paro al señalar que es «de naturaleza política» y lo lleva adelante «un grupo de dirigentes sindicales opositores».

La Central de Trabajadores de Argentina, que comprende a gremios docentes, de la administración pública y del sector público de la salud, comenzó en el mediodía del miércoles la huelga para completar 36 horas continuadas de protesta.

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