Creó un imperio desde la prisión

El excapitán del ejército guatemalteco Byron Lima Oliva, condenado a 20 años de prisión por el asesinato de un obispo, fue acusado de lavado de dinero y asociación ilícita, por formar en la cárcel y abrigo del Sistema Penitenciario, un imperio de millones de dólares a través de corrupción y amenazas.

Excapitán Byron Lima Oliva. LA PRENSA/AP

GUATEMALA/AP

El excapitán del ejército guatemalteco Byron Lima Oliva, condenado a 20 años de prisión por el asesinato de un obispo, fue acusado de lavado de dinero y asociación ilícita, por formar en la cárcel y abrigo del Sistema Penitenciario, un imperio de millones de dólares a través de corrupción y amenazas.

El Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, un ente de Naciones Unidas implementado para investigar los cuerpos y aparatos clandestinos incrustados en el Estado, investigaron desde 2013 a Lima Oliva y descubrieron un esquema de corrupción en las prisiones de Guatemala que ha llevado incluso al pedido de detención de Sergio Camargo, el director del Sistema Penitenciario.

Las investigaciones comenzaron cuando la posesión de bienes inmuebles de Lima empezó a crecer.

“VENDÍA” BENEFICIOSEN LAS CÁRCELES

Según los investigadores, Lima Oliva “vendía” beneficios en prisión que iban desde el ingreso de celulares, aparatos electrodomésticos y comida hasta visitas conyugales a cambio de dinero y bienes que compartía, entre otras personas, con Camargo.

Lima Oliva también era privilegiado con salidas de la prisión para diversas actividades con la autorización de funcionarios del sistema penitenciario.

Según la Fiscalía, al menos otras 12 personas habrían participado junto con Lima Oliva y Camargo de varios delitos como lavado de dinero, asociación ilícita, tráfico de influencias y cohecho pasivo y activo.

Las libertades de Lima Oliva, de 44 años, en la prisión de Pavoncito donde cumple su condena llegaron al colmo de ordenar comida a domicilio vía telefónica.

El mismo ministro de Gobernación, Mauricio López, reconoció recientemente que “Lima ha sido un problema porque yo sé todo lo que este señor maneja dentro de la cárcel”.

El exmilitar estaba a punto de optar por salir de prisión, pues según la ley, ya ha cumplido la mitad de la pena de 20 años de prisión por el asesinato del obispo Juan José Gerardi Conedera en 1998.

El plazo para pedir su excarcelación iba a comenzar el 12 de septiembre, pero el panorama ha cambiado y ahora podría enfrentar varios años más de cárcel.

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