Una vida de excelencia estudiantil

Las conversaciones con su mamá pueden durar horas. Nunca se cansa de hacerlo porque considera que es la mejor experiencia que un adolescente puede tener después de terminar las tareas de la escuela. Rosario Rivas Mercado estudia solo dos horas y media al día y después se dedica a salir con sus amigas o sus primos. También escucha The Wanted, de hecho, las canciones de esa banda británica-irlandesa la acompañan mientras hace sus deberes.

La próxima semana, Rosario Emilia Rivas recibirá el diploma y medalla como la mejor alumna de secundaria del país. Otros tres estudiantes también recibirán reconocimientos porque el Ministerio de Educación elige cada año al mejor alumno y alumna de primaria y de secundaria. LA PRENSA/ M. VALENZUELA

Jeniffer Castillo Bermúdez

Las conversaciones con su mamá pueden durar horas. Nunca se cansa de hacerlo porque considera que es la mejor experiencia que un adolescente puede tener después de terminar las tareas de la escuela. Rosario Rivas Mercado estudia solo dos horas y media al día y después se dedica a salir con sus amigas o sus primos. También escucha The Wanted, de hecho, las canciones de esa banda británica-irlandesa la acompañan mientras hace sus deberes.

Su teléfono celular nunca falta. Es amante de las redes sociales y a veces, por mensajería de texto, termina de organizar las pijamadas con sus mejores amigas. Ellas son casi diez y cuando salen casi no hablan de las clases, aunque tengan problemas con algunos temas en Matemáticas o Lengua y Literatura.

Cuando está con sus amigas, Rosario Emilia, de 16 años, no se comporta como “la mejor alumna” de secundaria en Nicaragua. Ella, más bien, justo en ese momento es la amiga que habla de cualquier otra cosa, cuenta su compañera Erin Sánchez Guatemala, de 17 años.

Ser la mejor no es algo nuevo para ella. Aunque le apena reconocer la cantidad de diplomas que ha recibido por su excelencia académica, la estudiante del Madre del Divino Pastor, de Diriamba, Carazo, admite ser una coleccionista de diplomas, medallas y bandas de excelencia.

En el 2009 fue la mejor alumna de primaria en Nicaragua, entonces estaba en sexto grado y ya tenía la mayoría de los casi 60 diplomas de excelencia que su mamá Rosa Amina Mercado, de 58 años, guarda como su tesoro en una carpeta grande.

[doap_box title=»Los mejores estudiantes y maestros de este año» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

Durante las Fiestas Patrias, posiblemente el día que la Antorcha Centroamericana llegue a Managua, el Ministerio de Educación entregará diplomas y reconocimientos a los mejores alumnos y maestros de Nicaragua.

El primer lugar de educación primaria lo ganaron los estudiantes: Lía Raquel Castillo Blandón, del colegio Emmanuel Mongalo, de San Sebastián de Yalí, Jinotega; y el estudiante Edwin Antonio Jarquín Fitoria, del centro escolar Hermandad Finlandia, del municipio de Teustepe, Boaco.

En secundaria los ganadores fueron los estudiantes: Rosario Emilia Rivas Mercado, del colegio Madre del Divino Pastor, del municipio de Diriamba, Carazo y Oliver Ulises Morales, del centro escolar San Francisco, del municipio de Juigalpa, Chontales.

Los docentes Vanguardia de Primaria son: Susana Valle Castro, centro escolar Juan Bautista Zelaya, del municipio de Chinandega; y Wilfredo Antonio Castro, del centro escolar Rafaela Herrera, del municipio de San Fernando, Nueva Segovia.

En secundaria resultaron ganadores los docente: Marbelly de Jesús Espinales, del colegio Ricardo Morales Avilés, del departamento de León; y Alejandro Aragón Argüello, del Instituto Santa Teresita, del municipio de Muelle de los Bueyes, Zelaya Central.

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Su casa nunca está en silencio porque afuera tienen una tienda de telas, blusas y vestidos de niña que su mamá elabora en su taller de costura.

Hablar de la mejor alumna de secundaria del país, esta vez, no se resume a libros ni a horas eternas de estudio. De hecho en su escuela, que es dirigida por la hermana capuchina Maritza Vargas Valle, sus compañeros de undécimo grado no la ven como “la mejor, mejor de todos”, cuenta su compañero de salón José Antonio Mercado.

Por el contrario, quienes estudian con ella primero destacan que “es tranquila, divertida y de buenas relaciones sociales”, según María Violeta Vanegas, de 17 años.

Aunque es la mejor alumna de secundaria del país, Rosario Emilia no lo presume. Sus manos sudan cuando tiene que hablar de sus logros ante las cámaras y para no hacer grandes sus calificaciones de cien puntos, asegura que “un alumno excelente es aquel que quiere superarse y no necesariamente aquel que tenga las mejores calificaciones”.

¿CÓMO LO LOGRÓ?

La dedicación y empeño de Rosario Emilia no fueron suficientes para conseguir el puesto de la mejor alumna de secundaria en Nicaragua. Sus profesores, la escuela y su familia forman parte de la fórmula que le permitirá recibir en dos semanas una nueva banda de excelencia, otro diploma y una medalla.

Ella estudia en el colegio Madre del Divino Pastor, en Diriamba, Carazo. Este centro es muy conocido en Diriamba porque desde los años ochenta, cuando empezaron los concursos de Olimpiadas de Matemáticas en el país, sus alumnos ganaban los primeros lugares y desde hace 15 años aproximadamente siempre obtienen buenas posiciones en los certámenes de mejores alumnos del país, dice el subdirector Oscar Rodríguez Lara.

“Cuando ya se acercan los concursos estos muchachitos tienen como un mes y medio antes de entrenamiento diario. Se salen de sus clases, los llevamos a la biblioteca y es ahí donde estamos aclarando sus dudas”, dice Rodríguez.

Sin embargo, el colegio convoca a los que quieran participar en los concursos desde septiembre para empezar los reforzamientos en octubre. Esto, según Rodríguez, no afecta las clases de los alumnos seleccionados que son entrenados por siete maestros.

Este colegio, donde estudian 640 alumnos de preescolar, primaria y secundaria, es también el centro ganador del primer lugar de las Olimpiadas de Matemáticas 2014.

LOS PADRES Y LA ORIENTACIÓN VOCACIONAL

Para asegurar la calidad educativa de sus alumnos, en el Madre del Divino Pastor, además del currículo y la infraestructura escolar se mantiene una comunicación constante con los padres de familia; a partir de noveno grado se imparte una clase de psicología y en décimo grado a los estudiantes se les hacen test vocacionales y se les ayuda a descubrir su vocación.

Cuando los alumnos salen de la escuela, el reloj marca la 1:00 p.m., los maestros planifican sus clases del día siguiente bajo el silencio que por las tardes invade el colegio y los muchachos realizan sus deberes porque en la siguiente clase sus profesores revisarán si sus cuadernos tienen las firmas de sus padres. De esa manera, el colegio enseña también a los padres cómo ser responsables con la educación de sus hijos.

Rosario Emilia Rivas Mercado  tiene 16 años y es la mejor alumna de secundaria del país. En su escuela, más que la mejor alumna es la compañera que siempre está dispuesta a explicar los temas complejos a sus amigos, dice su compañero Humberto Morales. LA PRENSA/ M. VALENZUELA

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