Francisco medita sobre el perdón

Durante una homilía el papa Francisco reiteró que Jesús pide a sus discípulos ser misericordiosos y no jueces de los demás con chismes y hablando mal; así como amar a sus enemigos y perdonar todos los días tal como se recita en el Padre Nuestro, pues “si yo no perdono, ‘¿cómo puedo pedir al Padre que me perdone?’”

“Los cristianos deben perdonar todos los días”, reflexionó el papa Francisco, durante su acostumbrada homilía que realiza todos los miércoles con peregrinos extranjeros. LA PRENSA/ EFE

ACI/EWTN Noticias

Durante una homilía el papa Francisco reiteró que Jesús pide a sus discípulos ser misericordiosos y no jueces de los demás con chismes y hablando mal; así como amar a sus enemigos y perdonar todos los días tal como se recita en el Padre Nuestro, pues “si yo no perdono, ‘¿cómo puedo pedir al Padre que me perdone?’”

El papa desarrolló su homilía deteniéndose en un pasaje del Evangelio de Lucas en el que el Señor indica el camino del amor sin límites y pide que se rece por quien trata mal. “Amen, hagan el bien, bendigan, recen” y “no rechacen”, señaló.

Francisco recordó que el cristiano debe “darse a sí mismo, dar el corazón, precisamente a los que no nos quieren, a los que nos hacen mal, a los enemigos. Y esta es la novedad del Evangelio”, pues no tenemos mérito si amamos a los que nos aman, porque eso lo hacen también los pecadores.

Los cristianos están llamados a amar a sus enemigos. “Hagan el bien y presten sin esperar nada. Sin interés y su recompensa será grande”. Ciertamente “el Evangelio es una novedad. Una novedad difícil que hay que llevar adelante, yendo detrás de Jesús”.

La vida cristiana no es una vida autorreferencial; es una vida que sale de sí misma para darse a los demás. Es un don, es amor y el amor no vuelve sobre sí mismo, no es egoísta: se da”, reflexiona el papa.

En ese sentido, señaló que Jesús nos pide que seamos misericordiosos y que no juzguemos, pues tantas veces “parece que nosotros hemos sido nombrados jueces de los demás: con chismes, hablando mal… juzgamos a todos”. Y en cambio el Señor nos dice que “no juzguen y no serán juzgados. No condenen y no serán condenados”. Y al final nos pide que perdonemos y así seremos perdonados.

“Y aquí viene la oración que debemos hacer todos los días: ‘Señor, dame la gracia de llegar a ser un buen cristiano, una buena cristiana, porque yo no logro hacerlo. Una primera lectura de esto, asusta: asusta. Pero no si nosotros tomamos el Evangelio y hacemos una segunda, una tercera, una cuarta lectura del capítulo VI de San Lucas: hagámosla; y si pedimos al Señor la gracia de entender lo que significa ser cristiano, y también la gracia para que Él nos haga cristianos a nosotros. Porque nosotros no podemos hacerlo solos”, culminó.

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