ONU: Visiones contrastantes de realidad indígena

Las Naciones Unidas recibieron este lunes visiones contrastantes de la situación de los indígenas en América Latina: mientras que la CEPAL destacó los progresos logrados por esos pueblos en la región, algunos activistas sostuvieron que hay mucha retórica positiva pero pocos resultados concretos.

La indígena guatemalteca ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1992 Rigoberta Menchú interviene en la primera Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas en la sede de las Naciones Unidas. LAPRENSA/EFE

Las Naciones Unidas recibieron este lunes visiones contrastantes de la situación de los indígenas en América Latina: mientras que la CEPAL destacó los progresos logrados por esos pueblos en la región, algunos activistas sostuvieron que hay mucha retórica positiva pero pocos resultados concretos.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe enumeró progresos en la participación política de los indígenas, el acceso a los servicios de salud y a la educación. Señaló asimismo que ha habido avances en la demarcación y titulación de tierras, aunque subrayó que quedan por delante «importantes desafíos respecto al control territorial» y mencionó que se detectaron más de 200 conflictos entre el 2010 y el 2013 relacionados con las actividades extractivas de hidrocarburos y minería en territorios indígenas.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, puso a Bolivia y Ecuador como ejemplos a la hora de reconocer a sus tribus indígenas. Dijo que ambos hacen esfuerzos para incorporar en sus marcos constitucionales los derechos de esa población y que Bolivia va más allá al distribuir ganancias generadas por la extracción de recursos naturales entre los pueblos indígenas.

«Hoy se habla de Estado plurinacional de Bolivia, o sea hay un reconocimiento de la naciones indígenas de Bolivia desde la perspectiva constitucional y lo mismo está ocurriendo en Ecuador», dijo Bárcena a la prensa en la sede de Naciones Unidas al presentar un informe de la CEPAL ante la Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas. «Pero hay otra cosa muy importante en estos dos casos que es el respeto a la cosmovisión. Es decir, se respeta a plenitud lo que se llama el buen vivir o vivir bien, esto es el respeto a la tierra, a la vida y la paz».

Para Patricia Gualinga, dirigente de relaciones internacionales del pueblo quichua de Sarayaku, en Ecuador, sin embargo, su país no respeta los derechos indígenas ni los ayuda.

«El que estemos dentro de la Constitución no significa que este gobierno esté realmente cumpliendo con la Constitución», dijo Gualinga, quien lucía indumentarias indígenas tradicionales, a la Associated Press. «Lo que hemos sentido es una manipulación de las leyes de los derechos colectivos de los pueblos indígenas, un desprestigio directo hacia los líderes, y cuando se trata de recursos naturales, se generan campañas para dividir a los indígenas».

Por su parte Franco Viteri, presidente de la Confederación de Naciones Indígenas de la Amazonia ecuatoriana, sostuvo que el concepto indígena de «buen vivir» »está siendo utilizado por el propio modo de vivir capitalista» en Bolivia y Ecuador. «Hay un secuestro de estos conceptos, que fueron hechos por nosotros y que fueron plasmados en la Constitución del 2008 en Ecuador. Por ejemplo, a nombre del desarrollo, se están ampliando carreteras, grandes hidrovías, hablan de que hay que sacar el petróleo para mejorar la salud pero no se dan cuenta que al sacar el petróleo contaminan el río que es la fuente de vida, de salud, de muchos pueblos indígenas. Es contradictorio».

El presidente boliviano Evo Morales habló en la ONU también el lunes y dijo que en su país el movimiento indígena pasó de ser visto como una comunidad que «sólo sabía votar y no gobernar» a demostrar que ahora es capaz » de gobernar».

Morales recordó que Bolivia es el único país que incluyó primero como ley en 2007 y luego en la Constitución en 2009 la Declaración Internacional sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

«La discriminación (de los indígenas) es todavía y lamentablemente una realidad lacerante», afirmó el presidente de México Enrique Peña Nieto durante su presentación ante el foro. «Para erradicar esta prácticas y hacer valer sus derechos debemos fortalecer la cooperación internacional y sobre todo intensificar las acciones al interior de cada país».

La activista indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz de 1992, abogó por que se incluyan los actos de genocidio y feminicidio en las discusiones sobre los indígenas, al tiempo que sostuvo que los pueblos originarios siguen siendo marginados.

Hablando como invitada especial, Menchú dijo que representaba a «millones y millones de hermanos nuestros que aún sufren el hambre y la miseria, la desnutrición. Aún sufren los efectos de la violencia cotidiana que viven en sus comunidades, en sus pueblos, en sus territorios a fin de proteger sus mares, sus ríos, sus aguas, sus tierras».

La CEPAL indicó que había identificado casi dos centenares de pueblos indígenas nuevos. Indicó que hoy por hoy es posible contabilizar 826 pueblos, comparados con los 642 que identificó en su conteo previo, en el 2006. El alza responde a la mejora en una información estadística y «la incidencia de los propios pueblos en la lucha por su reconocimiento».

México es el país con más indígenas, 17 millones, según el informe. Le sigue Perú con 7 millones. Bolivia, por su parte, es el que tiene mayor proporción de indígenas, el 62,2%, comparado con el 41% de Guatemala, que figura segundo.Brasil es a su vez el país con más pueblos indígenas, 305. Segundo está Colombia con 102.

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