Grethel Yahosca Huete Blandón, de 34 años, demandó una explicación de por qué las autoridades ocuparon tanto la farmacia como la vivienda —ambas de su propiedad— durante la operación Jade el pasado 27 de septiembre en Ocotal, pero además exige su pronta devolución porque “desde esa fecha ando rodando de casa en casa con mi familia”.
Ese día en Ocotal fueron ocupadas las propiedades (viviendas, hotel, distribuidora y fincas) del empresario y productor Isacio Beltrán, quien fue remitido a juicio oral y público —junto con otros detenidos— por presunta vinculación al narcotráfico internacional y crimen organizado. Pero, además fue ocupada la farmacia Vida, la vivienda y una camioneta de Grethel Yahosca Huete Blandón, ubicadas frente a las oficinas de Disnorte en esta ciudad.
“Llegaron los policías de Managua ese día y sin explicación me dijeron que tenía que salirme del lugar porque iban a intervenir la farmacia y por tratarse del mismo local, también ocuparían la vivienda; el expediente en el Juzgado Noveno de lo Penal en Managua menciona que la farmacia es parte de los bienes allanados y ocupados a Isacio Beltrán ( ). Que alguien me explique qué está pasando ahí”, enfatizó la denunciante.
“No tengo nada claro, solo que me han dejado en la calle con mi familia y no sé por qué”, insistió la muchacha mientras mostraba a los periodistas las escrituras y registros tanto de la vivienda como de la farmacia.
No tienen vínculos
La farmacia Vida, según el registro oficial con vencimiento en febrero del 2016 en el Ministerio de Salud, está a nombre de Grethel Yahosca Huete Blandón. En tanto, la vivienda, que está a nombre de su mamá Miriam Blandón, está hipotecada por un banco a cambio de préstamos para capital de trabajo de su marido, quien realiza trabajos de construcción.
“No somos familia y nunca he tenido ni siquiera amistad con la familia Beltrán y a lo más que me acercaba es a realizar transacciones comerciales con la distribuidora de don Isacio, a como lo habían miles de personas aquí”, manifestó Grethel, quien junto con su marido Carlos Áreas, su hijo y dos sobrinos menores de edad (5, 4 años y 18 meses) han andado posando en casas de familiares, “a pesar de que vivo en esa casa desde que tenía 2 años”.
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