Con la desaparición del imperio soviético hace un cuarto de siglo, muchos politólogos y expertos en estrategia internacional vaticinaban que la humanidad estaba entrando en una era dorada. Se hablaba de un nuevo orden mundial en donde florecerían la democracia, el crecimiento económico y la paz universal. La pieza clave en la nueva arquitectura mundial, según los expertos, sería Estados Unidos que guiaría al mundo bajo una suerte de “Pax Americana”.