Los recuerdos de Leticia Herrera

La historia del Frente Sandinista (FSLN) contiene episodios que aún no están claros y otros de los que aún se ha hablado muy poco, como la muerte del comandante Carlos Fonseca, la división durante la lucha contra Somoza, la calidad moral de sus dirigentes, el papel de las mujeres, entre otros acontecimientos sobre los cuales muy pocos militantes históricos del sandinismo quieren hablar.

La historia del Frente Sandinista (FSLN) contiene episodios que aún no están claros y otros de los que aún se ha hablado muy poco, como la muerte del comandante Carlos Fonseca, la división durante la lucha contra Somoza, la calidad moral de sus dirigentes, el papel de las mujeres, entre otros acontecimientos sobre los cuales muy pocos militantes históricos del sandinismo quieren hablar.

En mayo del 2013, impreso por Icaria Editorial, se publicó un libro que contiene una extensa entrevista a la comandante guerrillera Leticia Herrera, madre de uno de los hijos del actual presidente inconstitucional Daniel Ortega, de nombre Camilo. Herrera y Ortega sostuvieron una relación sentimental antes de que el actual mandatario se uniera a la hoy primera dama Rosario Murillo.

Camilo Ortega Herrera estuvo laborando en los Juzgados de Managua, pero ahora trabaja en el Registro Público de Managua, como encargado de Informática.

“Guerrillera, mujer y comandante de la Revolución Sandinista” se llama el libro que aún no está a la venta en ninguna de las librerías de Nicaragua y solo se puede adquirir a través de internet. LA PRENSA consultó a Herrera sobre el libro, pero ella no quiso hablar. En la entrevista, realizada por tres españoles, la comandante Herrera habla de algunos de esos capítulos “oscuros” del FSLN, especialmente de su lucha como mujer dentro de la organización revolucionaria.

Herrera, quien ingresó al FSLN en febrero de 1969, estando como estudiante becada en la Unión Soviética, estuvo casada con el mártir sandinista René Tejada, con quien tuvo un hijo, David, al cual debió dejar en manos de la madre de Tejada cuando el niño solo tenía tres meses de nacido y no lo volvió a ver hasta más de siete años después, luego del triunfo de la revolución.

De su relación con Daniel Ortega, Herrera dice que a ella le correspondió ser como “el lazarillo” de Ortega en Managua, cuando el entonces guerrillero recién acababa de salir de siete años de prisión y no conocía bien la capital debido a la transformación de la ciudad por el terremoto de 1972.

Incluso, la comandante guerrillera habla de que en una oportunidad prácticamente le salvó la vida a Ortega cuando, primero, le garantizó una buena casa de seguridad y, luego, evitó que Ortega llegara a la casa de Eduardo Contreras, quien ya había sido asesinado, en la que hoy es la carretera a Ciudad Sandino y la Guardia tenía cercada la casa de Contreras, en la calle principal de El Dorado.

A pesar de que la entrevista es extensa, Herrera nunca habla de Rosario Murillo y la única referencia a ella aparece en la página 246 del libro, cuando relata sobre la formación del Frente Sur y dice que “en ese momento Daniel anda en otras lides”.

Herrera también revela que, después de la derrota electoral de 1990, ella estaba sin trabajo y Ortega le negó ayuda para conseguir empleo en la Asamblea Nacional como asesora.

LA MUERTE DE PATRICIO ARGÜELLO RYAN

Una de las aseveraciones más fuertes que Herrera hace en la entrevista se refiere a la muerte de Patricio Argüello Ryan, fallecido en septiembre de 1970, durante el secuestro de un avión, en un operativo en el que Argüello Ryan participa junto con la guerrillera palestina Leila Khaled, quien en la actualidad es miembro del Consejo Nacional Palestino.

Según Herrera, cuando salió de la Unión Soviética junto con su esposo René Tejada y otros militantes del FSLN, pasó por Francia, donde el jefe político era el actual magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Francisco Rosales.

Relata Herrera que estando en París ella y Tejada habían sido entrenados para “constituir un comando con tres árabes” y participar en el secuestro de un avión como “retribución a la instrucción militar que (los miembros del FSLN) recibirían por parte de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina)”.

Sin embargo, antes de que se llevara a cabo el operativo, Herrera afirma que Rosales la llamó a un despacho en el que supuestamente Rosales le dice que “va a crear las condiciones para buscar la forma de cómo yo me vaya a acostar con él, aún sabiendo que estoy comprometida con René Tejada”.

[doap_box title=»La cuarta mujer del FSLN» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]La comandante guerrillera Leticia Herrera Sánchez se autoproclama como la cuarta mujer que se integró a tiempo completo en el Frente Sandinista (FSLN), cuando en el grupo armado todavía no existían ni Mónica Baltodano, ni Dora María Téllez y tampoco la actual primera dama Rosario Murillo, por citar a algunas.

Después del triunfo revolucionario a ella le extrañó que la nombraran comandante guerrillera, pero no a otras como Gladys Báez, Doris Tijerino y Olga López Avilés. Pero después Herrera descubrió que ella era la única que desde que se integró al FSLN siempre estuvo a tiempo completo y sin separarse en ningún momento de la lucha armada.

Como parte de su trabajo en el FSLN, Herrera cuenta que ella organizaba las casas de seguridad donde se alojaban los guerrilleros cuando bajaban de la montaña; sin embargo, siempre se quejó de que otros dirigentes no sabían escoger las casas de seguridad o cometían errores, lo cual se tradujo en la muerte de varios guerrilleros que hoy son mártires del sandinismo, como Óscar Turcios, Ricardo Morales Avilés, Juan José Quezada, Jonathan González, Óscar Pérez Cassar, Róger Deshón Argüello, Edgard Lang, Carlos Manuel Jarquín y otros menos conocidos.

Principalmente Herrera trabajó en los departamentos de Granada, Masaya, León y Managua, donde organizó los barrios orientales. En Masaya también trabajó junto con Camilo Ortega Saavedra. Herrera llega a quejarse de que a Camilo Ortega lo llaman “el apóstol de la unidad sandinista” y a ella, quien también trabajó bastante para que se lograra la unidad, le hizo falta morir para que le reconocieran su trabajo.

Después del triunfo de la revolución, Herrera fue sacada del Ejército y la enviaron a organizar los Comité de Defensa Sandinista (CDS).[/doap_box]

La comandante Herrera narra que se indignó con Rosales, pero no podía decirle nada a Tejada porque “era muy violento, además de muy celoso”. Y tampoco podía desahogarse con los otros miembros del FSLN, sino hasta que llegó Patricio Argüello Ryan, a quien sí le contó lo ocurrido.

Argüello Ryan habría “emplazado” a Rosales sobre su conducta, lo cual habría ocasionado la molestia del ahora magistrado, quien, señala Herrera, luego ordenó que Tejada y Herrera se “desvincularan del operativo del secuestro del avión” e integró en sustitución a Patricio Argüello Ryan.

“Esta circunstancia trajo como consecuencia la muerte de Patricio porque él desconocía detalles de los preparativos que ya se habían acordado”, dijo Herrera a los españoles que la entrevistaron: Alberto González Casado, María Antonia Sabater y María Pau Trayner.

Consultado por LA PRENSA, el magistrado Rosales primero se mostró sorprendido por el relato de la comandante Herrera, pero luego dijo que no iba a comentar nada al respecto porque “todo es mentira”. Herrera actualmente es trabajadora del poder judicial.

HUGO TORRES, TOMÁS BORGEY CARLOS FONSECA

De las palabras de Herrera se desprende que nunca tuvo una buena relación con el comandante Tomás Borge Martínez. Lo conoció cuando aún era una pequeña y Borge llegaba a la casa del papá de Herrera, Manuel de Jesús Herrera, del Partido Socialista, y que según su hija era comunista.

Años después, en los setenta, cuando se estaba formando el comando que asaltaría la casa del somocista “Chema” Castillo, Borge y Herrera tuvieron uno de varios “encontronazos”. Borge le habría pedido a Hugo Torres que intensificara los ejercicios físicos a una de las integrantes del comando, de nombre María Mercedes Avendaño, de forma tal que cuando llegó la hora de realizar el asalto, la joven Avendaño no pudo participar en el mismo porque se le inflamaron las articulaciones. “Decime si (Tomás Borge) no era represivo”, le dice Herrera a sus entrevistadores.

La joven Avendaño se había negado a la petición de Borge, de que recopilara todo lo que decían los miembros del comando sobre él, porque este último andaba enamorando a Charlotte Baltodano, quien estaba casada con otro miembro del comando, explica Herrera.

Por este hecho, a Hugo Torres, Herrera le llama un “lamesuelas”. Torres, hoy un general del Ejército en retiro, explica que Borge nunca le ordenó sobrecargar a María Mercedes Avendaño con ejercicios, pero aclara que realmente los ejercicios eran fuertes y que probablemente más de un miembro del comando pudo ser afectado por los mismos.

También por causa de Tomás Borge, Herrera sufrió cierta desilusión con el comandante Carlos Fonseca Amador, a quien Herrera siempre admiró y respetó. Herrera se quejó con Fonseca de algunas irregularidades cometidas por Borge, pero el comandante le mandó a decir en una carta que ella era “muy dura y muy injusta con Tomás”. “Vieras cómo lloré cuando leí esa carta del comandante”, explicó Herrera.

 

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