Un partido abierto, de ida y vuelta de principio a fin, pero con más claridad en ataque para El Salvador, que por su jerarquía y oficio se impuso 1-0 a Nicaragua anoche en el Estadio Independencia de Estelí. Los automatismos de los cuscatlecos y su capacidad para culminar las jugadas sentenciaron el duelo.
A la verticalidad inicial del encuentro le sacó ventaja El Salvador con dos disparos peligrosos que exigieron la intervención de Justo Lorente, bien en ambas ocasiones, indeciso en el 1-0. Los salvadoreños hicieron un cambio de ritmo con pases cortos que terminaron en Arturo Álvarez.
El volante cuscatleco centró sobre el desmarque diagonal de Efraín Burgos (45′) para bajar el ímpetu de los nacionales. La defensa se durmió en la jugada y se llevó un disgusto para el vestuario que sirvió para salir activado en el complemento. En el mejor momento de Nicaragua, por intensidad y facilidad para ocupar los espacios, los cuscatlecos aseguraron el encuentro con el tanto de Nelson Bonilla (80′).
La diana fue un castigado a la poca profundidad pinolera que no hizo ni un disparo de peligro para la pobre afición que visitó el Estadio Independencia de Estelí. Nicaragua manejó el balón más de lo previsto, sobre todo en el segundo tiempo, cuando el equipo generó volumen de juego por las transiciones rápidas, pero sin la claridad necesaria para dar el último pase.
Su mejor versión se miró cuando imprimió velocidad a partir de un robo o un contragolpe. Juan Barrera y Elvis Pinell con espacios hicieron daños por los costados. Necesitaron apoyos constante de los laterales para buscar la superioridad numérica por banda y poco llegaron, a excepción de Josué Quijano por la banda derecha, y Daniel Cadena, de gran partido, por el centro.
Alejandro Tapia, el lateral por izquierda, se reservó porque Arturo Álvarez lo tenía medido. El volante cuscatleco le ganó todas las manos. Sus centros o remates no hicieron daño porque había concentración en la jugada del 1-0 que nació por el sector de Álvarez. Tras una serie de toques cortos, los salvadoreños desactivaron las alarmas defensivas nicas y Álvarez centró para la diagonal de Burgos.
Se durmió la pareja de centrales, pero también Lorente, quien salió a cortar y después retrocedió para la tranquilidad de Burgos. El despite lo pagó Tapia, quien en el complemento dejó su puesto al debutante Carlos Membreño, quien después fue acompañado por los también noveles Marlon López, Mario Cantillo y Cristhian Gutiérrez.
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