Aunque se intente apartar la mirada es imposible no ver la realidad: la devastación permanente del cerro Motastepe, que antes de ser proveedor de arena para construir Managua era un cono cobijado por una capa boscosa.
Las más de dos décadas que se tiene de extraer este material selecto de forma descontrolada y para fines comerciales ha “pasado factura”. Su parte noroeste se ha convertido en gris, por la inexistencia de los árboles tras la escarbada de los tractores.
Pero el problema de la explotación indiscriminada de Motastepe, que no tiene pausa, no es solo de panorámica, sino también que se convierte en un peligro ante un inminente deslave y además podría llegar a secar la importante laguna de Asososca.
El ecólogo Jaime Incer Barquero, asesor presidencial en temas ambientales, dijo que debido a la pérdida significativa de zona boscosa, este ya no tiene la capacidad de infiltración de antes, que beneficiaba a la laguna “porque están pegaditos”.
El cuerpo de agua se alimentaba del cerro cuando este aún no era el blanco de saqueo que avalan las autoridades municipales y ambientales, pese a las advertencias de los especialistas independientes.
En su momento el Centro Humboldt advirtió afectaciones para las lagunas de Nejapa y Asososca, vecinas del cono, por el arrastre de sedimentos arenosos en la época lluviosa.
Al ecólogo también le preocupa que un día no lejano ocurra un derrumbe de arena en la parte alta y caiga sobre la Carretera Nueva a León, por el kilómetro 9 y los poblados cercanos.
“Ese cerro podía haber sido el mejor mirador de la ciudad de Managua porque está a casi trescientos metros arriba de la ciudad y desde la cumbre se veía todo el lago Xolotlán, la laguna de Nejapa y Asososca, (cordillera de) Chiltepe, volcán Masaya”, explicó Incer Barquero.
HAY QUE EXIGIR UN ALTO Y REFORESTARLO
Bajo las actuales condiciones, donde no se conocen controles de daños, plan de mitigación y obras ambientales, el ecólogo solicitó suspender de inmediato la extracción de arena porque no se le puede continuar destruyendo a vista y paciencia de las instituciones que en teoría cuidan de los recursos naturales del país.
Hay que “detener (los trabajos en el cerro Motastepe) y que se vuelva a reforestar, como era antes. Ahí había bosques, senderos”, añadió el respetado ecólogo en conversación con LA PRENSA.
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