Comprometida con la arquitectura innovadora

La persistencia va de la mano de Hilaria María Salinas Icaza, quien desde 2009 es gerente general de SAGA Arquitectos.

¿Desde cuándo surgió la idea de estudiar Arquitectura?

Provengo de una familia donde aproximadamente diez son arquitectos. Todos nos orientamos mucho a la construcción y el desarrollo y desde pequeña todo eso me gustó. Me fui a Estados Unidos a estudiar, pero la universidad que elegí no ofrecía la carrera, por eso me crucé con media beca a otra y me encantó, con decirte que hasta me gradué con la mejor tesis de la clase.

¿Cuál es el mayor reto al que te has enfrentado?

Mi mundo está mayormente conformado por hombres y hasta que no te conocen no saben si sos buena o no y esa ha sido la idea, de ganarme un espacio y que la gente diga que sé de lo que estoy hablando en temas de arquitectura. Otro reto es que cuando salí de la universidad estaba acostumbrada a hacerlo todo yo y la dinámica humana es complicada, trabajar en equipo se ha vuelto fundamental en mí.

¿Consideras que hay dificultades de desarrollo para las mujeres que estudian Arquitectura?

Hay un reto en general para las mujeres sobre cómo surgir y no creo que solo sea un asunto de la carrera, ya que también es muy difícil cuando tienes tu familia, si estás casada o tienes hijos. Es decir, tienen un gran reto de dedicarle el mismo tiempo que le puede dedicar un hombre a la empresa o a su trabajo.

¿Como gerente general de qué proyectos y actividades estás a cargo?

Superviso todos los departamentos que son de arquitectura, finanzas, operaciones, comercio y las partes legales. Mi trabajo es darle una brújula al barco, que tengamos una estrategia, sepamos a dónde vamos y que poseamos ideas nuevas que nos van a diferenciar. Ahorita tenemos un proyecto en Las Colinas, el diseño es muy innovador y estamos integrando todo el asunto de la sostenibilidad ambiental porque la idea es que el cliente puede optar por ahorradores.

¿Cómo ves la innovación arquitectónica en el país?

Hace como siete años sí la veía muy en pañales, pero en los últimos cuatro años ya te encuentras edificios bien interesantes y creo que el sentido estético de Managua y del cliente están cambiando. Eso es muy bueno porque presenta un montón de oportunidades para arquitectos jóvenes y también hay un cimiento en el cliente, creo que vamos por buen camino.

¿Qué tan importante crees que es el emprendimiento?

Eso nos caracteriza a los latinoamericanos, desde que tenemos empresas familiares somos emprendedores de naturaleza. No obstante, para las mujeres es más difícil, como por ejemplo no se meten en los gremios, y es el lugar donde haces los contactos que necesitas. Yo trabajo mucho con las mujeres en la comisión de género del Cosep y vemos que ellas no tienen límites de recursos, lo que tienen es un problema de networking (creación de redes), por eso nuestro trabajo consiste en que se unan a los gremios de las cámaras para que la vida económica del país se fortalezca.

¿Cómo llegaste a formar parte de esa comisión de género?

En 2009 un grupo de mujeres estaba impulsando a las mujeres en el Cosep, porque efectivamente hay poca participación femenina, y me interesé y además quería aprender de todo un poco. La intención no es venir a robarle poder a los hombres ni desafiarlos, sino a que todos los que trabajamos contribuyamos con la economía de este país.

¿Qué le hace falta a la carrera de Arquitectura en el país?

En general le falta al arquitecto la parte práctica de salir y ver cómo es que se construyen las cosas. Pocos tienen la costumbre de ir después a ver lo que diseñaron, no visitan la obra y es importante que estés en contacto con lo que estás haciendo porque es tu bebé.

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