Escuchar tocar piano a su madre y oír las notas del Ave María de Schubert a sus 8 años, son los primeros recuerdos de Valentina Bernardette Madrigal Lacayo, joven de 20 años, próxima a graduarse en nivel medio superior de piano.
Para marzo del año entrante egresará de sus estudios y su reto será mayor porque presentará ante un jurado obras de grandes maestros, como el Preludio y fuga en Sol menor , BWV 861 , de Johann Sebastián Bach. Así como la Sonata No. 21 Op. 53 (Waldstein) en primer movimiento , de Ludwig van Beethoven; un estudio de Frederic Chopin y un preludio de Claude Debussy. Para lograrlo, dice, recibe clases intensas con su actual profesora, la japonesa Nobuko Yamazaki.
Para brillar desde su infancia, Madrigal Lacayo cuenta que ha recibido clases magistrales de Stephany Andrade, la brasileña Siria Bittar, la cubana Lilliam Aguilera y las japonesas Sumie Kohinata y Nobuko Yamazaki, estas dos últimas del Programa de Envío de Voluntarios de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).
DEDOS INQUIETOS
A los 12 años se inició en la música de piano, relata el joven Kenneth Josué Gamboa Parrales. Sus padres Manuel Gamboa y Karla Parrales fueron clave en su iniciación, porque le regalaron un teclado eléctrico de aproximadamente cinco octavas.
Luego ingresó al Conservatorio de Música de la Upoli. Su primera maestra fue Stephany Andrade, luego Mercedes Prado. Con más dominio realiza su primera presentación e interpreta el Minuet en G mayor, de Johann Sebastián Bach. Lilliam Aguilera, Sumie Kohinata y Nobuko Yamazaki también han contribuido en su formación, reconoce.
Ahora se prepara para su recital y tocar Preludio y fuga en Mi mayor , BWV 854, de Johann Sebastián Bach; la Sonata claro de Luna, de Beethoven; Etude op. 10 No. 4, de Frederick Chopin; y Cathedrale Engloutie , de Debussy.
A estos dos jóvenes Madrigal Lacayo y Gamboa Parrales se suman tres talentos más del piano, Valeska Lovo, Stephany Suárez Duarte y Sandra Lorena Orozco Castellón.
LA VIOLINISTA
Ana Verónica Sánchez, a los 11 años estudia flauta dulce y solfeo, en el Centro Cultural de Batahola Norte. En este lugar conocí el mundo del canto, coro y orquesta, dice esta joven quien tuvo de maestros a Mayra Velásquez, Nineth Larios y Juan Guido.
Hoy es una cantante lírica y violinista destacada. En septiembre de este año se graduó en canto, y próximamente lo hará en violín. Recientemente fue seleccionada para integrar la Orquesta Juvenil Centroamericana, que tocó en Nicaragua y Guatemala la Novena Sinfonía de Beethoven.
Es parte de la Orquesta del Conservatorio, de la Orquesta de la Cámara de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en Managua y estudia paralelamente el último año de Filología, en esta misma alma máter.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 B
