Un verdadero lanza llamas

El radar registra entre 95 y 98 millas por hora. Johnny Polanco no ha escalado tan rápido como su recta, la cual huele a humo. El muchacho de los Cardenales de San Luis, vaticinado por Denis Martínez como un posible jugador de Grandes Ligas, está en la línea del éxito o del fracaso. “Todavía no he hecho nada que impacte, pero debo trabajar para lograrlo”, indicó el pelotero.

Johnny Polanco espera subir a Doble A el siguiente año en EE. UU. LAPRENSA/ ROBERTO FONSECA

[doap_box title=»detalles» box_color=»#336699″ class=»aside-box»] A lo largo de su carrera en Ligas Menores Johnny Polanco tiene 228 ponches en 223.2 innings. Además gana 16 partidos con 11 derrotas. Este 2014 es en el que más trabajo ha tenido Polanco, al participar en 36 juegos en las Ligas Menores, en las sucursales de los Cardenales de San Luis, equipo con el cual milita. [/doap_box]

El radar registra entre 95 y 98 millas por hora. Johnny Polanco no ha escalado tan rápido como su recta, la cual huele a humo. El muchacho de los Cardenales de San Luis, vaticinado por Denis Martínez como un posible jugador de Grandes Ligas, está en la línea del éxito o del fracaso. “Todavía no he hecho nada que impacte, pero debo trabajar para lograrlo”, indicó el pelotero.

La mayor lucha de Polanco es contra él mismo. Aún con 22 años él no doblega sus rodillas ni humilla la cabeza ante los retos. Este año en las Ligas Menores con los Cardenales de San Luis en Clase A lanzó 54.1 innings con cuatro victorias y una derrota, más una efectividad de 2.04 con 71 ponches.

“Espero que el otro año suba de nivel. Desde el 2009 que inicié, y casi decido abandonar todo cuando estaba en Venezuela, tengo cinco años y considero que no me ha ido mal en rendimiento, poco a poco vamos corrigiendo fallas”, aseguró el originario de Ciudad Darío, Matagalpa.

Polanco posee las alas de sus sueños intactas, y una ambición de crecer profesionalmente en el deporte lo alberga diariamente. Polanco es uno de esos jóvenes centrados en alcanzar el éxito que a veces olvida su entorno. La juventud es su principal enemigo, la poca experiencia lo envuelve en un descontrol por razones sencillas: “A veces se me ‘sinkea’ la pelota, bajo mucho el ángulo de mi brazo y en ocasiones quiero forzar aún más mi velocidad y se me sube la recta”, agrega.

En su rol de cerrador con el Bóer en las Ligas de Beisbol Profesional Nacional (LBPN) ha salvado cuatro partidos, sin embargo, permite siete carreras en 7.1 entradas lanzadas para una desorbitada efectividad de 8.59.

El joven se siente agotado por el trabajo de todo el año y a pesar de todo se encuentra mitad victorioso y mitad preocupado.

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