El 22 de diciembre próximo es la fecha oficial para iniciar las obras de construcción del Gran Canal Interoceánico, aunque el anuncio de la concesionaria HKND Group en lugar de aplacar elevó las dudas al no revelar si hay inversiones y su origen.
Agrega a la incertidumbre en torno a la megaobra el retraso de la presentación de los Estudios de Impacto Ambiental y Social (EIAS), los cuales deberían ser previos a iniciar el proyecto, pero la promesa oficial es exponerlos hasta en abril de 2015.
Los retrasos, la información incompleta y la incertidumbre de si habrá participación o no de las compañías nacionales en la edificación del Gran Canal son factores por los cuales empresarios locales aún no contemplan entre sus planes de inversión la posible demanda de materiales para el proyecto.
Para Luis Constantino, representante del Banco Mundial (BM) en Managua, lo correcto es que se despeje toda duda, recomendó en una entrevista reciente con este Diario.
Oficialmente el Banco Mundial no había recibido una solicitud formal de parte del Gobierno de Nicaragua para invertir en el Gran Canal.
“Nuestra participación en una obra de esa envergadura podría ser más a nivel de estudio”, centró Constantino.
Dejó saber cuáles son para el organismo internacional los mejores caminos para llevar a cabo una obra supuesta a cambiar la realidad económica y social de Nicaragua.
El presidente de la Asociación de Ferreteros de Nicaragua (Afenic), Edgard Lugo, dijo que mientras no despejen las dudas, sobre todo si el Canal será una realidad, las inversiones seguirán pensadas para responder a la demanda normal de la construcción de viviendas, carreteras y otros proyectos nacionales.
“Se sabe poco. Creo yo que hay más preguntas que respuestas en torno especialmente del Canal… Es difícil opinar e inclusive que vayamos a invertir en algo que no conocemos mucho, esa es una realidad”, afirmó. [/doap_box]
“Nuestra posición es que una obra de esta naturaleza, si avanza, se puede hacer de varias maneras: una que genere beneficios a toda la población o que va a crear dificultades propiamente en el costo de los alimentos”, advierte Constantino.
Desde esa visión recomienda contar con un estudio a conciencia que revele los impactos a la economía y a la misma población, “y dé dos o tres opciones diferentes de hacer el Canal”.
PRIORIZAR EMPLEO NACIONAL
El BM está dispuesto a llevar a cabo ese estudio, si se lo solicitan. Constantino dice que lo primero que tendría que abordar es cómo va a funcionar el mercado de trabajo para construir el Canal Interoceánico.
“No he leído la legislación nicaragüense, pero hay países donde se requiere un cierto contenido (porcentaje) de trabajadores locales, para que no se importen todos de afuera, para que se creen empleos locales”, señala.
HKND Group estima demandar cincuenta mil trabajadores para construir el Canal, y una parte sería traída del exterior, aunque no se informa cuántos.
Constantino llamó al empresariado y al Gobierno a formar al personal en el país que se demande, para disminuir la necesidad de importarlos.
¿SE PODRÁ DAR DE COMER?
Un segundo elemento de importancia es estar claros del impacto en la demanda de alimentos para los miles de personas a intervenir en la obra.
“¿Será que la agricultura local tiene capacidad de responder a la demanda si viene mucha gente? ¿O se va a importar alimentos, y eso hará elevar los precios?” Son preguntas que para Constantino deben responderse con prontitud.
En reuniones sostenidas, hace semanas con los gremios de productores, HKND solicitó la oferta agrícola que tiene Nicaragua. Los cálculos de la empresa es que los cincuenta mil trabajadores consumirán diariamente 37.5 toneladas de arroz, 25 toneladas de vegetales y 12.5 toneladas de carnes.
Anualmente esto se reflejaría en unos trescientos mil quintales de arroz, diez millones de libras de carne y doscientos mil quintales de vegetales.
“Sería importante que el sector agrícola tuviera una capacidad de respuesta a este aumento de demanda. Esas son las conexiones que pienso habría que estudiar un poco”, dijo Constantino.
Y fundamental es para el representante del BM la transparencia y disponibilidad de los estudios de factibilidad de la obra. “Todo eso es para minimizar los impactos negativos que el Canal pueda tener y maximizar los impactos positivos, y hay varias maneras de hacer las cosas”.
El presidente de la Asociación de Ferreteros de Nicaragua (Afenic), Edgard Lugo, dijo que mientras no despejen las dudas, sobre todo si el Canal será una realidad, las inversiones seguirán pensadas para responder a la demanda normal de la construcción de viviendas, carreteras y otros proyectos nacionales.
“Se sabe poco. Creo yo que hay más preguntas que respuestas en torno especialmente del Canal… Es difícil opinar e inclusive que vayamos a invertir en algo que no conocemos mucho, esa es una realidad”, afirmó.
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