La sección Domingo publicó ayer una amplia entrevista con el empresario Piero Coen Montealegre. La entrevista llama la atención porque en estos tiempos en que los ciudadanos nicaragüenses tienen temor a hablar sobre cualquier cosa que tenga la más remota relación con el Gobierno, Coen Montealegre habló con franqueza sobre los retos que enfrenta el país.
Aunque tocó varios temas sobre los que valdría la pena profundizar, hubo dos que no deben escapar al análisis. Uno, es la dificultad que existe en el país para hacer negocios, y el otro es que sin educación es imposible salir de la pobreza.
En cuanto a lo primero, Coen, cuyo grupo tiene negocios en diferente países y por lo tanto sabe lo que está diciendo, asegura: “Aquí todo es más caro, la luz eléctrica es más cara, la “permisología” es mucho más dilatada. Conseguir un permiso o inscribir una propiedad en el Registro Público de Chinandega es cuestión de un año”.
Generalmente se piensa que este tipo de trámites se facilita para las grandes empresas, pero las declaraciones de Coen dejan claro que tanto los grandes como los pequeños sufren los perjuicios que crea una burocracia inútil. El empresario recomienda que se reduzca esa cantidad desmedida de permisos que solicita el Gobierno para que los empresarios, grandes y pequeños, puedan hacer negocios, generar empleos y riquezas para el país.
Pero lo peor no es que exijan permisos, sino que no los dan: “Exigen los permisos pero no los dan. Fíjese que nosotros seguimos exportando banano a 700 kilómetros, donde está Puerto Cortés (Honduras), en vez de exportarlo por Corinto, que está a 15 kilómetros”, dice.
Si la energía, por mencionar solo uno de los factores, es más cara, la tramitología engorrosa y exportar le sale más caro al nicaragüense, entonces nunca podrá competir con otros países que pueden producir más barato.
El otro factor clave que señala Coen es la necesidad de una educación de calidad. “Si el Gobierno quiere crear riqueza debe mejorar la educación. Pero aquí no se ve un movimiento intenso para mejorar la educación”, dice tajantemente.
Aún con todo lo señalado, el periodista Fabián Medina trata de provocarlo y le señala que las estadísticas oficiales demuestran que Nicaragua va mejorando y la respuesta es “hombré, pero si nosotros tenemos más tierra plana y agua que toda Centroamérica junta… Lo que debemos ver es cómo es que somos los últimos en la escala”.
El mensaje es claro. El país no debe alegrarse porque la economía crece al cuatro por ciento anual, sino que debe preguntarse por qué solo crece el cuatro por ciento anual.
Sin embargo, muchos en Nicaragua tienen una visión miope de la realidad. Para ellos, es “satisfactorio” el crecimiento mediocre y lo celebran sin exigir los cambios que hay que realizar para que ese crecimiento sea mayor.
Ayudaría mucho que los nicaragüenses, la clase política y el Gobierno adopten una visión de desarrollo como la que tiene Coen para su producción de banano: “Este año vamos a casi duplicar las exportaciones de (banano) del país. El próximo año las vamos a triplicar y el siguiente vamos a cuadruplicar la que tengamos en ese momento. Ese es el esquema que llevamos”, asegura. Y esas deberían ser las metas del país también.
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