Miles de personas rindieron ayer un homenaje póstumo al comediante Roberto Gómez Bolaños, mejor conocido como Chespirito y quien se convirtió a través de sus personajes en ídolo de millones en Latinoamérica.
Niños, adultos y ancianos, algunos ataviados como El Chavo del Ocho y El Chapulín Colorado, llegaron hasta el estadio azteca en el sur de la capital del país para decirle adiós a uno de los mayores humoristas de la historia reciente de México, y cuya influencia superó fronteras para marcar a generaciones de toda la región. ¡Chespirito, Chespirito!, corearon los asistentes mientras aplaudían a la entrada del féretro a la cancha del estadio azteca. ¡Chavo, Chavo! y ¡Se ve, se siente, el Chavo está presente!, gritaron después. A punto de entrar a la cancha del estadio, miles de niños disfrazados como El Chapulín Colorado recibieron el féretro, el cual fue colocado en el centro, donde dos fotografías gigantes con el rostro de Gómez Bolaños atestiguaban el homenaje. Su viuda, Florinda Meza, y familiares se hicieron presentes para ser testigos de la despedida.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 B

















