En una declaración conjunta el papa Francisco y el patriarca de Constantinopla, Bartolomeo I, aseguraron que no pueden resignarse “a un Medio Oriente sin cristianos”. “La terrible situación de los cristianos y de todos los que están sufriendo en Medio Oriente, no solo requiere nuestra oración constante, sino también una respuesta adecuada por parte de la comunidad internacional”, insistieron.
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