Al menos once personas murieron en los últimos días en Marruecos, una semana después de una tormenta que dejó 36 fallecidos, indicó este lunes la televisión pública 2M, aunque sigue sin haber balance oficial.
Según el periódico L’Economiste, al menos siete personas han muerto por las lluvias torrenciales, las más intensas de los últimos años.
Entre el viernes y el domingo, el sur de Marruecos registró un récord de precipitaciones y en algunos puntos, como la ciudad de Agadir, cayó el equivalente de un año de lluvia (más de 250 mm por m2).
El mal tiempo, que terminó este lunes, provocó crecidas impresionantes de los ríos y daños considerables, en particular en Guelmim, una ciudad 200 kilómetros al sur de Agadir, que fue declarada zona catastrófica.
A nivel nacional no hay todavía balance oficial de víctimas.
Un adolescente murió al ser arrastrado por el río Imintanout, en el suroeste de Marrakech, y una mujer y un niño también fallecieron cuando se hundió su casa en Figuig (sureste), indicó el periódico Al Massae.
Varios miles de viviendas fueron total o parcialmente destruidas, muchas carreteras quedaron cortadas y con la red eléctrica dañada, según las autoridades.