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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

En el Caribe Sur no todos los niños tienen un asiento. En la Desembocadura de Río Grande, por ejemplo, se necesitan por lo menos 800 pupitres nuevos. LA PRENSA/ CORTESÍA

Allá en el Sur faltan escuelas

El pupitre de Lenin Rodríguez, de 15 años, ya no da para más. Ese asiento llegó al colegio Andrónico Espinal, de Kukra Hill, hace 12 años y desde entonces ha sido reparado año tras año.

27NOVMatriculaRACS

«Una parte (de los estudiantes) deserta por la situación económica, otra parte va al campo (y) otros van a la pesca. Pero estamos tratando de concentrarnos en las prematrículas para ver cómo podemos captarlos para el próximo año». Silvio Hebbort Morales, delegado Desembocadura de Río Grande.

II DE III ENTREGAS

El pupitre de Lenin Rodríguez, de 15 años, ya no da para más. Ese asiento llegó al colegio Andrónico Espinal, de Kukra Hill, hace 12 años y desde entonces ha sido reparado año tras año.

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El Ministerio de Educación (Mined) asegura, por lo menos una vez al año capacitaciones a los maestros de las comunidades del Caribe Sur, aunque en la zona se requiere mayor formación docente, de acuerdo con los directores consultados.

Para el 2015, el Mined prevé invertir 251 millones de córdobas para la profesionalización y formación docente, pero se desconoce cuánto se destinará para los maestros del Caribe Sur.

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14,903 estudiantes de preescolar y primaria son beneficiados con el proyecto Acción Comunitaria para la Lectura y Seguridad (CARS, por su siglas en inglés). Para esto la USAID invertirá 9.9 millones de dólares en el período 2013-2017.

6,800 alumnos son atendidos por el proyecto Educación para el Éxito (EFS, por sus siglas en inglés). El mismo —que inició en 2010 y culminará en 2017— es financiado por USAID y tiene un costo de 6.7 millones de dólares.

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La paleta está floja y los tornillos que la sostenían ya fueron sustituidos por clavos que de vez en cuando se salen y botan sus cuadernos, cuenta Rodríguez.

En su escuela —situada en el asentamiento Samuel Law y donde estudian 289 estudiantes— apenas hay 180 pupitres pero solo 44 están buenos, dice la directora Rosa García Ugarte.

Esa falta de pupitres desanima a los alumnos porque no siempre quieren recibir clases sentados en el piso y antes de que culmine el año escolar prefieren abandonar la escuela, de acuerdo con Leolin Lockwood, promotora de la Fundación para la Autonomía y Desarrollo de la Costa Atlántica de Nicaragua (Fadcanic), en Kukra Hill.

Esta mañana, Marling Gutiérrez Oporta logró conseguir un pupitre en su escuela de Kukra Hill. Madrugó y fue una de las primeras en llegar a su colegio donde ni “las docentes tienen escritorios ni anaqueles para poner sus útiles”, explica la directora de primaria de este centro Rosa García Ugarte.

Allá, en las comunidades del Caribe Sur —donde solo se puede llegar en panga— hay muchas ganas de estudiar, pero no hay muchas opciones porque, debido a la distancia y la carestía del transporte, el Ministerio de Educación (Mined) no siempre está y los maestros no todos los días llegan a dar clases, asegura Lockwood.

Por eso la llegada de proyectos escolares que se ejecutan con fondos de la cooperación internacional “son una bendición” o “son el sueño que siempre hemos tenido”, reconoce el delegado municipal de la Desembocadura de Río Grande, Silvio Hebbort Morales.

Este año él gestionó la donación de unas sillas plegables para ofrecer un asiento a las personas que visiten la dirección del colegio de Karawala. Antes no tenían ni suficiente papel para archivar sus registros, admite.

Pero lo que más urge “son los materiales para los niños y los profesores” porque en el colegio Sandy Bay Sirpi, por ejemplo, Verónica Smith no puede asignar trabajos o investigaciones a sus estudiantes porque la escuela no tienen ni bibliotecas.

“Hay mucha pobreza y los estudiantes no pueden ni comprar sus uniformes o materiales para venir a clases”, lamenta Smith.

La historia siempre es la misma. Solo cambia de ubicación. Tanto en la Desembocadura de Río Grande, como en Laguna de Perlas, Kukra Hill, Corn Island y Bluefields, los estudiantes aprenden sin pupitres, sin textos y a veces hasta sin maestros.

En esos municipios, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) invierte 16.6 millones de dólares para —entre otras cosas— becar a estudiantes de primaria y secundaria y fomentar la lectura comprensiva en los estudiantes de preescolar y los primeros grados de primaria.

En total, según el detalle de la cooperación de USAID, en la Región Autónoma del Caribe Sur (RACS) benefician a 21,700 estudiantes de preescolar, primaria y secundaria.

Marling Gutiérrez es una de ellas y dice que lo que siente cada vez que entona el Himno Nacional de Nicaragua en su escuela es inexplicable. Solo puede decir que siente mucho orgullo y que lo respeta porque lo hace portando su uniforme azul y blanco y zapatos negros.

Esta es la primera vez que esta adolescente, de 16 años y estudiante de sexto grado, tiene un uniforme completo. La primera falda azul que tuvo se la compró su mamá cuando cursaba cuarto grado y cuenta que tardó dos meses para pagar los 300 córdobas que cuesta una falda escolar en el asentamiento Samuel Law, en Kukra Hill, municipio de la RACS.

Ella es una de las becadas del proyecto Educación para el Éxito (EFS, por sus siglas en inglés) que financia USAID para el mejoramiento de la calidad escolar en esta región. Y como parte de la beca recibe mochila, cuaderno y uniforme dos veces al año. Por eso no deserta del sistema escolar, reconoce.

En el Caribe Sur, la deserción escolar en secundaria está motivada por la falta de pupitres, mal estado de las escuelas, embarazo precoz y la misma pobreza de las familias que no pueden comprar mochilas y uniformes para sus hijos.

Del colegio Andrónico Espinal, de Kukra Hill, este año se fueron 32 estudiantes de primer año, cuatro son adolescentes que salieron embarazadas, según Maribel García López, directora de secundaria y el resto se fue para trabajar el campo.

Por eso, esta mañana “Aurora”, una adolescente que vive en Rama Kay, despertó temprano. No para ir a la escuela, sino para llevar a su bebé al único puesto médico que hay en su comunidad. Ahí —dice Carmen McCrea, miembro del Comité Comunitario de Apoyo a la Juventud en Riesgo—, las adolescentes “se están embarazando”. Esta misma historia se cuenta en los otros municipios del Caribe Sur, allá donde se vive de la pesca y se come arroz y frijoles.

COMENTARIOS

  1. Ana Gabriel Arana
    Hace 7 años

    Y así el querido Ortega disminuye la inversión del presupuesto de la nación en cuanto al sector educación… si en las regiones centro y pacífico por sí la educación no es nada buena pobres niños y adolescentes que luchan por estudiar en la costa caribe… Pero que le vamos a hacer con este nuestro presidente, hay que seguir votando por él; talvez nos va mejor…

  2. 8o Puesto
    Hace 7 años

    Ese es el gobierno «socialista», «solidario» y «cristiano»… Cuántos pupitres se pudieron hacer con la plata que se desperdició demoliendo la concha acústica o con esas porquerías que pusieron y que les dicen «árboles de la vida»??? Por eso es que NIC es el país más pobre de América Latina y un estado fallido…

  3. victor
    Hace 7 años

    lo siento…en el » presupuesto» ya no hay fondos para esas escueluchas! PAN Y CIRCO!

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