Entre las muchas personas que rechazan y cuestionan el Gran Canal de Nicaragua, o son escépticos ante semejante proyecto, destacan las que son ilustradas y expertas en temas de infraestructuras, medioambiente, factibilidad financiera, comercio marítimo mundial, etc.
Es prácticamente lo contrario lo que ocurre con quienes apoyan el proyecto canalero de Daniel Ortega y la empresa HKND del empresario chino Wang Jing, incluso incondicionalmente a pesar de las densas sombras que lo envuelven. En este orden se trata de personas seducidas por la ilusión de hacer grandes negocios fáciles o, en el mejor de los casos, creen que el Canal convertirá a Nicaragua en un país desarrollado y próspero.
Pero también muchos de los que respaldan el proyecto canalero lo hacen para quedar bien con el Gobierno, o para no meterse en dificultades ni correr el riesgo de sufrir represalias del poder autoritario, como le ocurrió a la exdiputada del oficialista FSLN, Xochilt Ocampo, a quien su mismo partido la despojó de la diputación que supuestamente había ganado mediante elección popular, porque no votó a favor de la Ley del Gran Canal.
Entre las opiniones bien sustentadas que se expresan en contra del proyecto del Gran Canal, o son razonablemente escépticas, mencionamos la del doctor Francisco Aguirre Sacasa, economista de Desarrollo y antiguo funcionario del Banco Mundial, excanciller de Nicaragua y exdiputado presidente de la Comisión Económica de la Asamblea Nacional, quien en un artículo de opinión publicado ayer en la sección Voces de LA PRENSA dice lo siguiente:
“ Puedo afirmar que el Canal de Nicaragua no reúne ninguno de los requisitos que se requieren para ser exitoso. No cuenta con un promotor experimentado y competente en la realización de grandes obras de infraestructura, ni con una unidad de proyecto nacional fuerte. No tiene una sólida base de ingeniería que asegure su viabilidad técnica ni estudios económicos y financieros que aseguren su rentabilidad. Tampoco tiene un plan de financiamiento que le dé credibilidad ni, hasta la fecha, un confiable estudio de impacto de medioambiente. Todos esos elementos se requieren para que un proyecto tenga la posibilidad de ser exitoso. Y hasta la fecha el canal de Wang Jing no cuenta con ninguno. ¡Ni uno solo!”
Otros expertos en política internacional aseguran que el Canal de Nicaragua es viable solo si detrás de Wang Jing y sus empresas de maletín está el gobierno de la República Popular China. Es decir, si el Canal en Nicaragua es un proyecto geopolítico y estratégico de esa gran potencia asiática expansiva, cuyo régimen político es comunista totalitario pero su base económica es capitalista en una de sus variantes más salvajes.
Los expertos de los organismos económicos internacionales aseguran que apenas dentro de cinco o seis años China será la primera economía mundial. Se puede suponer que ese liderazgo económico debe complementarse con hegemonía geoestratégica en la cual un Canal Interoceánico chino en Centroamérica y el Caribe tendría una relevancia de primera significación.
China tiene dinero suficiente para construir el Canal sin esperar beneficios económicos. Y al parecer los dirigentes chinos están convencidos de que ante la decadencia de Estados Unidos pueden construir sus enclaves en cualquier parte del mundo, inclusive ante las barbas del Tío Sam.
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