200,000 sirios muertos en guerra

La guerra en Siria, que inició en marzo de 2011, ha dejado 202,354 muertos, anunció ayer el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), con sede en Gran Bretaña.

La suspensión del programa del PAM podría ser devastador, sobre todo en Líbano, donde no hay campamentos formales y la mayor parte de los refugiados vive en instalaciones improvisadas, hangares, garajes y edificios sin terminar, según ACNUR. LA

La guerra en Siria, que inició en marzo de 2011, ha dejado 202,354 muertos, anunció ayer el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), con sede en Gran Bretaña.

[doap_box title=»“Impacto devastador”» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]En el campamento de Zatari, en pleno desierto, la temperatura nocturna cayó a 9 grados e incluso a 5 durante los últimos días. La mayoría de los refugiados vive en casas rodantes y los recién llegados, en carpas. La suspensión del programa del PAM “tendrá un impacto devastador. Ha ocurrido en el peor momento”, declaró Rond Redman, portavoz regional del Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU. “Nosotros hacemos todo lo que podemos (…) para mantener los refugios tan calientes y secos como es posible. Pero aunque usted tenga calor y esté protegido de la lluvia, si no tiene comida, está en gran dificultad”, afirmó.[/doap_box]

De ese total, más de 130,000 eran beligerantes de los dos bandos y uno de cada diez civiles era niño. Sin embargo, según el director del OSDH, Rami Abdel Rahman, ese balance “seguramente es más elevado”, ya que “es imposible trabajar en algunas regiones controladas por el régimen o por los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI)”.

El balance fue publicado un día después del anuncio de la suspensión de un plan de ayuda del Programa Alimentario Mundial de la ONU (PAM) para 1.7 millones de refugiados en Jordania, Líbano, Turquía, Irak y Egipto, que les permitía comprar alimentos en los comercios locales. El PAM explicó el lunes que se había visto “obligado” a suspenderlo por falta de medios financieros.

Esta suspensión es “catastrófica”, pues “pondrá en peligro la salud y la seguridad de esos refugiados y podría incluso provocar nuevas tensiones e inestabilidad en los países limítrofes que los albergan”, advirtió la directora del PAM, Ertharin Cousin.

El PAM lanzó un llamado de urgencia explicando que necesitaba inmediatamente 64 millones de dólares para ayudar a los refugiados en este mes. Estos últimos no están preparados para enfrentar otro invierno, sobre todo en Líbano y Jordania, donde numerosos niños viven descalzos y carecen de ropa adecuada.

Pesadilla para refugiados

Más de 3.2 millones de sirios se refugiaron en los países vecinos: 1.1 millones en Líbano, 1.09 millones en Turquía, 618,000 en Jordania, 225,000 en Irak y 137,000 en Egipto, según el ACNUR.

El programa del PAM está destinado a otorgarles una tarjeta alimentaria todos los meses, cuyo monto difiere según los países, y que supuestamente debe permitir que cada uno compre el equivalente de 2,100 calorías de alimentos diarias.

En Jordania, 450,000 refugiados no recibirán ayuda este mes, mientras que 90,000 continuarán beneficiándose en los campamentos. El PAM teme que sin su apoyo las familias puedan verse obligadas a recurrir a la mendicidad, hacer trabajar a sus hijos o casar a sus hijas menores de edad.

En Turquía y Egipto, el PAM dispone de fondos para suministrar ayuda hasta el 13 de diciembre, indicó el coordinador regional de la organización para las situaciones de emergencia, Muhanad Hadi.

“Esto será una pesadilla para los refugiados. Esas personas dependen completamente del PAM para alimentarse. No tienen ingreso alguno”, lamentó.

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