Guerra a los drones

AJuan José Granados no le preocupa el tiempo perdido. Los varios años dedicados a investigar el uso, construcción, manejo y alcance de drones, se han ido al traste luego de que el Gobierno de Nicaragua, sin debate o explicación alguna, prohibiera el vuelo de todo tipo de drones en Nicaragua a una distancia más allá de los treinta metros de altura. Lo que siente es pesar, un poco de frustración: tantas horas y dinero invertido en estudiar todo sobre los drones para montar una empresa y de pronto, sin ninguna oportunidad de defenderse, le cierran el negocio antes de que literalmente alzara vuelo. Su empresa ya tenía nombre y empezaba a ganar prestigio: Aerial Camp. Hasta un premio por emprendimiento e innovación tecnológica recibió del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, vinculado a la vicepresidencia de la República, por la construcción de drones para fines de fotografía y video a baja altura. Granados, con su proyecto empresarial, se ganó un pequeño fondo del Gobierno para desarrollar su empresa con tecnología de punta y en la foto oficial colgada en el portal de la vicepresidencia, el general retirado Omar Halleslevens sale sonriente entregando el aporte estatal.

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A Juan José Granados no le preocupa el tiempo perdido. Los varios años dedicados a investigar el uso, construcción, manejo y alcance de drones, se han ido al traste luego de que el Gobierno de Nicaragua, sin debate o explicación alguna, prohibiera el vuelo de todo tipo de drones en Nicaragua a una distancia más allá de los treinta metros de altura. Lo que siente es pesar, un poco de frustración: tantas horas y dinero invertido en estudiar todo sobre los drones para montar una empresa y de pronto, sin ninguna oportunidad de defenderse, le cierran el negocio antes de que literalmente alzara vuelo. Su empresa ya tenía nombre y empezaba a ganar prestigio: Aerial Camp. Hasta un premio por emprendimiento e innovación tecnológica recibió del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, vinculado a la vicepresidencia de la República, por la construcción de drones para fines de fotografía y video a baja altura. Granados, con su proyecto empresarial, se ganó un pequeño fondo del Gobierno para desarrollar su empresa con tecnología de punta y en la foto oficial colgada en el portal de la vicepresidencia, el general retirado Omar Halleslevens sale sonriente entregando el aporte estatal.

Los dos modelos de drones de la empresa Aerial Camp,  dotados con cámaras de videos, están sin uso desde que INAC dictó su prohibición de volar.  LA PRENSA/O.NAVARRETE
Los dos modelos de drones de la empresa Aerial Camp, dotados con cámaras de videos, están sin uso desde que INAC dictó su prohibición de volar.
LA PRENSA/O.NAVARRETE

La foto quedó para el recuerdo porque el Instituto Nicaragüense de Aeronáutica Civil (INAC) emitió sin consultas el pasado 29 de septiembre, el acuerdo número 41-2014, que de un portazo cerró las aspiraciones de Aerial Camp de convertirse en una empresa de éxito: “Se prohíbe la entrada al país de partes, repuestos o cualquier artefacto (como cámara fotográfica o filmadora) con la aviación de ultraligeros y ligeros, sean estos para aprendizajes, prácticas de vuelos en aeronaves ligeras o ultraligeras con o sin motor como planeadores, paracaídas, alas delta, parapentes, aeronaves no tripuladas o piloteadas a distancias, drones, aeromodelos y similares”.

Y para que no queden dudas, el mismo “acuerdo” del INAC agrega: “Toda persona que haya introducido partes, repuestos o artefactos relacionados con las aeronaves descritas en el artículo anterior, y hayan armado, refaccionado, reparado dichas naves, tienen terminantemente prohibido realizar vuelos, so pena que las autoridades correspondientes procedan a requisar dichas naves por violación de las leyes”.

Granados quiso pedir más información, apeló, buscó una explicación, pero la respuesta de Aeronáutica Civil estaba anclada al “acuerdo”: “No hay permiso”.

“Creo que es bueno regular toda actividad comercial o de seguridad que tenga que ver con el espacio aéreo, pero no se puede cerrar así un debate que en el mundo apenas se empieza a discutir. Los drones son un avance de la tecnología en el mundo y su uso, más que comercial, tiene impacto en las investigaciones naturales, en el turismo, en los rescates ante desastres naturales, seguridad civil y militar, en fin, creo que debió haberse investigado más a fondo antes de tomarse la decisión de prohibirlos”, dijo Granados.

Su investigación antes de crear la empresa, le llevó a conocer que el país carece de un registro de ingreso y propiedad de estos artefactos, pero del mismo modo, le indicaron que la actividad aérea es bajísima.

[doap_box title=»Proyecto del marena también se estrelló» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

La prohibición del vuelo de drones y similares en espacio aéreo nicaragüense, no solo afectó a empresas privadas, comerciantes de artículos electrónicos, fotógrafos profesionales y fanáticos del aeromodelismo, sino también a instituciones del Estado que lo venían usando para sus investigaciones de campo. Una de ellas es el Ministerio del Ambiente, que en conjunto con el Zoológico Nacional, usaban drones para monitoreo ambiental, lo cual a su vez, le generó aplausos del Gobierno Central que calificó como “institución pionera en el uso de instrumentos de investigación científica”. Una nota de prensa institucional del Ministerio del Ambiente, del 24 de abril de este año, destacaba el uso de drones para verificar la existencia de biodiversidad en zonas de difícil acceso terrestre. “Son aviones dirigidos por computadora y con controles independientes, vuelan a una altura de cien metros, filman y se ubican las coordenadas a través de un GPS. Las investigaciones facilitarán el proceso de publicación de información de nuestra biodiversidad tales como la Guía de Aves para Nicaragua”, dijo entonces Eduardo Sacasa, director del Zoológico Nacional.

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LA PRENSA también quiso realizar consultas en torno a la decisión, pero tampoco obtuvimos respuesta de la institución estatal.

El 28 de noviembre, Aeronáutica Civil aclaró la prohibición: “Está prohibido el uso de equipos no tripulados (Dron) en el territorio nacional que operen a una elevación mayor de los 100 pies de altura con 30 metros horizontales de desplazamiento, ya que exponen al peligro a la aviación al volverse un obstáculo en el espacio aéreo. Alertamos a la población a no hacer uso de estos equipos para evitar accidentes, en vista que tenemos operando helicópteros civiles, militares y aviación civil nacional e internacional en todo el territorio nacional”.

Para Mauricio Peñalba, subdirector del Club de Aeromodelismo de Nicaragua, la decisión del INAC, bajo el argumento de garantizar la seguridad nacional en materia de aeronavegación, debió y debe ser revisada.

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“Yo no veo razones para prohibir el uso de drones o aeromodelos, basta un buen sistema de control de Aeronáutica Civil y se garantiza la seguridad aérea en el espacio nicaragüense”.

Alfonso Mantilla Siles, presidente de la Asociación de Controladores Aéreos.

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“Nosotros siempre hemos tenido la autorización para nuestros vuelos de entretenimiento, de eso se trata el club, pero la medida afecta a otras organizaciones que se dedican al uso de drones con fines comerciales, para fotografías y videos y creo que el debate debe ser más abierto, para saber realmente si existen riesgos para la navegación aérea en el país con los drones”, dijo.

Peñalba dijo que en otros países, como Costa Rica y Estados Unidos, el debate oficial sobre el uso de drones en actividades civiles está en su punto más álgido; sin embargo, las autoridades no han cancelado ni prohibido el uso de los artefactos pese a que hay en esos países mayor actividad de navegación aérea y construcciones de altura que no existen en Nicaragua.

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“Prohibir un dron bajo la sospecha de que se pueda usar como arma o para espionaje, es como prohibir la portación de armas de fuego porque matan y se pueden usar para delinquir”.

Juan José Granados, ingeniero y diseñador de drones en Nicaragua.

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“Toda prohibición de uso de tecnología es un paso atrás en el progreso, mientras en otros países las autoridades avanzan en el uso de drones para sus investigaciones, en el país lo prohíben, creo que debe ser bueno regularlo y controlarlo porque igual se pueden usar para arma o espionaje, pero en este caso debe haber un debate y no solo una imposición”, dijo Peñalba.

Con la decisión de INAC, tiendas de artículos electrónicos que ofrecían drones de juguetes o con mayor capacidad de vuelo, retiraron sus productos de los estantes de Managua, según confirmó LA PRENSA en recorrido por algunas tiendas.

Igual empresas de entretenimiento y fotógrafos profesionales que habían pedido drones en Estados Unidos, no podrán retirarlos de las bodegas de Aduanas porque el “acuerdo” notificó a la Dirección General de Aduanas, Policía y Ejército la confiscación de estos artefactos.

“Yo tengo 35 años de ser operador de tráfico aéreo profesional y jamás he sabido que un dron en Nicaragua sea un obstáculo para la aviación civil o militar”, dijo Alfonso Mantilla Siles, presidente de la Asociación de Controladores de Tránsito Aéreo de Nicaragua.

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US$25,000 puede perder en inversión de equipos y tecnología la empresa Aerial Camp si Aeronáutica Civil mantiene la prohibición de vuelo de drones con cámaras fotográficas y filmadoras en el territorio nacional.

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Mantilla dice que treinta metros de altura, que es la distancia que limitó INAC, está lejos de los 150 metros que como mínimo establece el control de vuelos para naves en Nicaragua.

“Nicaragua tiene una zona de tráfico aéreo bien definida, cerca del aeropuerto internacional, en pistas de aterrizajes y otras zonas estratégicas donde sí es necesario controlar y regular, pero prohibirlo a secas, es un retroceso en la modernización del país”, dijo el experto en control de tráfico aéreo.

“Tanto la Fuerza Aérea de Nicaragua como Aeronáutica civil sabe que hay protocolos internacionales de vuelo y control de tráfico aéreo, que permiten total control de zonas de vuelo, horarios, tipos de naves, condiciones climatológicas… Bastaba con registrar los drones, autorizarlos o regular su actividad, un control más positivo, definirles horarios y zonas, es decir, me parece apresurado esta medida cuando en el mundo le están dando cabida”, dijo Mantilla.

 

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