Familiares de las 17 personas que desde el martes pasado desaparecieron en alta mar, luego que una ola volteó la embarcación MN Wayward Wind, esperan verlos aunque sea muertos. Algunos aseguran que en el barco iban más de cincuenta personas, que es la cifra que la Naval ha informado.
Un predio de la Empresa Portuaria Nacional fue acondicionada por autoridades del Gobierno con toldos y asientos para que los familiares puedan esperar con más comodidad información sobre sus familiares. Ahí los atienden con café y algo de alimento para que puedan pasar durante el día y la noche en vigilia.
Miembros de iglesias acompañan a los familiares rezando para que los náufragos aparezcan vivos.
La noche del domingo llegó al muelle de Bilwi el cuerpo del cocinero del barco, identificado por sus familiares como José Adrián Nicho, originario de Dákura, una comunidad al norte de Bilwi, quien fue encontrado por la Fuerza Naval dentro del barco que naufragó.
Papito, papito, querido hijito mío, ¿cómo haré sin ti, ahora quién me va a dar de comer, ahora quién me va a dar dinero para mis gastos?, decía desconsolada la señora Matilde Apiña, madre de Elvin Rosales, quien aún está desaparecido.
Mi consentido, hay que dolor siento por ti, ya no aguanto más, mi hijito lindo, no puedo vivir sin ti, mi tesoro, este dolor me está matando cada día que no te puedo ver, mi muchachito, repetía la adolorida madre en los predios de la Fuerza Naval.
Benita Rosales, hermana de Elvin Rosales, dijo que no son cincuenta las personas que iban en el barco, sino 59. No es cierto que eran cincuenta hay más tripulantes que no los tiene en la lista la Fuerza Naval y que estaban a bordo del barco Wayward Wind el día que se hundió, afirmó.
Quiero verlo por última vez aunque sea muerto, pero así como estamos solo nos causa mucho dolor profundo cada día, expresó Benita.
El presidente de la Asociación Pesquera del Atlántico Norte y empresario pesquero, Alberto Woo, indica que hay una presión en el sector y en cada barco va una cantidad de mojados que no es controlada por la Fuerza Naval, porque se suben escondidos.
El problema es que con la presión de la falta de empleo en la región la gente se monta a los barcos para llevar un poco de alimento a sus hogares y es difícil controlarlo. Este fenómeno de los mojados lleva ya como dos años, comentó el empresario.
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