La Fuerza Naval de Nicaragua encontró este miércoles los 560 tacos de cocaína que eran trasladados en una lancha procedente de Ecuador y que fue detenida el pasado martes frente a Corinto.
En la lancha viajaban tres ecuatorianos y un colombiano que ahora enfrentarán cargos en el país.
De acuerdo con la Naval, se calcula que los detenidos trasladaban más de seiscientos kilos de cocaína en unos 28 bultos.
La incautación se realizó como parte del operativo Navidad Sin Drogas y en él participaron un guardacostas, seis lanchas rápidas y 67 infantes marinos.
Al momento de ser descubiertos, los detenidos lanzaron los bultos de cocaína al mar, debidamente protegidos para ubicarlos posteriormente.
El capitán de navío, Gerardo Roberto Fornos, jefe del Distrito Naval del Pacífico, informó que en la lucha fundamental del muro de contención el 22 de diciembre se activaron en todo el litoral por el reporte de una lancha procedente del sur que trasladaba un cargamento.
Detalló que el aviso lo emitió el Servicio de Inteligencia Naval de la Secretaría Marina de México para la captura de la nave, igual que los mensajes provenientes del Gobierno de Estados Unidos en conjunto con la Fuerza Naval e Inteligencia de Nicaragua.
La nave Betty, de color azul, portaba una bandera de Ecuador y fue capturada a dos millas frente a Corinto, Chinandega, al occidente del Pacífico de Nicaragua, pero solamente con los ocupantes y 18 bidones vacíos.
Estos alegaron que a la 1:30 de la tarde del martes pasado, la lancha había sufrido averías, tenían problemas de salud y se habían quedado sin combustible.
Sin embargo, los soldados del Distrito Naval del Pacífico, iniciaron la búsqueda intensa de los bultos y el 23 de diciembre a las 3:30 de la tarde los encontraron a 85 millas mar adentro, al suroeste de Corinto.
El informe naval indica que todos los bultos debidamente sellados en bolsas de color negro con un promedio entre 20 y 28 tacos se encontraban atados al segundo motor que antes llevaba la lancha, de 75 caballos de fuerza.
Los bultos estaban a tres metros bajo el agua junto a una boya baliza con sistema geolocalizador que era la única que sobresalía sobre el agua para poder ser detectada y lograr su recuperación.
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