Es albañil y vende chicharrones. Juan Carlos Jarquín no encontró trabajo como constructor, tampoco como soldador, por eso decidió montar, a la par de un poste, una venta improvisada de naranjas. Se le ocurrió un día cuando iba en la ruta 175. Pasó por el desvío en la zona de Rubenia y donde otros miraban tráfico él vio un empleo.
“Tengo mis herramientas y todo, pero como no tengo trabajo entonces estoy aprovechando el tiempo para no estar de balde en la casa”, indica. Él y su esposa empezaron vendiendo naranjas, hoy en su puesto tienen agua, chicharrones, chocolates, limones, plátanos… “Variamos para no aburrir con lo mismo al cliente”, asegura Jarquín.
Él no es el único. En el empalme a Nejapa, justo donde los vehículos se detienen por las obras de construcción de la Carretera Vieja a León, Walter Gutiérrez vende enchiladitas. “Yo tengo desde la edad de los 8 años de andar vendiendo, cuando Somoza estuvo en el poder”, afirma.
Desde entonces ha vendido agua helada, gaseosas, churros, maní, chicles, caramelos de menta. Ha lustrado zapatos, ha ofrecido periódicos… “De aquí me han quedado mis centavitos, he comprado mis cositas”, cuenta. Él y Juan Carlos saben que sus empleos se terminarán cuando finalicen las obras, por eso ya tienen un plan B. “Voy a ir a vender pescado una vez que se termine este proyecto”, concluye Gutiérrez. Así todo empieza de nuevo.
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