Quién se iba a imaginar que la idea de fusionar yuca cocida con chicharrón carnudo y un baño de ensalada de repollo con tomate, cebolla, chile, sal y vinagre de guineo, representaría para Granada una de las actividades económicas más generadoras de empleos e ingresos para las familias humildes de esta ciudad. Este platillo representa toda una cadena comercial desde la crianza de cerdos, el cultivo de yuca y los demás ingredientes, así como el transporte, cultivo de hojas de chagüite, entre otros.
[doap_box title=»Variedad para todos los gustos» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]La fama que hoy en día tiene el vigorón de Granada ha dado pie a que se cotice a precios más caros. Los pobladores consultados dijeron que este platillo ha ido variando sus precios y de costar un córdoba hace muchos años, fue subiendo a cinco, diez, quince, veinte y de ahí pasó a 35 córdobas.
En el caso de los refrescos tradicionales se destaca la chicha de maíz que cuesta 20 córdobas el vaso en el parque y 10 en el mercado. Otras bebidas propias de Granada para acompañar un vigorón son el cacao, la grama, la chilla, la cebada y la linaza con tamarindo.
El fresco de cacao cuesta entre 25 y 40 córdobas en algunos negocios del parque, lo que encarece este tradicional platillo. Otra de las peculiaridades del plato típico de los granadinos es la ensalada aderezada con vinagre de guineo, mimbro, cebolla, tomate, sal y chile, lo que para muchas personas es lo que le da el toque especial, además del chicharrón tostado y de tres capas de carne o el famoso frito.[/doap_box]
Además de ser el plato típico por excelencia de los granadinos, apetecido por ricos y pobres, el vigorón ocupa un lugar privilegiado en la historia de este poblado a la par de sus antiguos edificios. En las esquinas de la ciudad, parques, mercado, calles, restaurantes, así como en las fiestas populares y en cualquier país del mundo donde hay un granadino ahí está presente el vigorón.

LA PRENSA/ L. VARGAS
Desde su nacimiento en los primeros meses del 1914, este platillo se quedó en el paladar de los lugareños y sus visitantes, tras la innovadora idea de una mujer que vendía chicha de maíz y frutas en las afueras de un campo de juego en el barrio La Islita. El nombre Vigorón, deriva de un reconstituyente que se publicitaba en ese entonces llamado Tónico Vigorón, y que proponía dar al que lo tomaba buena salud y sobre todo fuerza física.
El escritor Alejandro Barberena Pérez, (q.e.p.d), en su obra Granada 450 años , deja claro que el vigorón es “auténticamente granadino” y que es creado por María Luisa Cisneros Lacayo, a quien se le conoció como La Loca, por su personalidad alegre y bulliciosa.
Ella vendía frutas, pero decidió ofrecer esta mezcla un día de 1914, en el contexto de los juegos de beisbol en el barrio La Islita, para hacer la competencia a las vendedoras de yoltamal y elotes cocidos del barrio vecino La Otra Banda.
María Luisa retomó el nombre Vigorón, de ese reconstituyente, para llamar la atención del cliente y lo promocionó como una comida que daba fuerza física y salud para los jugadores.
ÍCONOS DEL VIGORÓN
A cien años de su nacimiento, decenas de mujeres y hombres en Granada siguen haciendo de este platillo su medio de vida y así muchas familias han salido adelante en la formación profesional de los hijos.
Nereida Narváez dijo que tiene 34 años de vender vigorón en el parque central, pero su madre Cándida Jirón, crió a su familia con ese negocio por más de cuatro décadas.
Francisco Gómez comenta que lleva 27 años vendiendo en el parque este platillo famoso, oficio que heredó de su madre Ileana Torres Ortega.
En el mismo parque central hay íconos en este negocio, como la familia Ibarra y Yelba Urbina, conocida como La Gata, quienes han mantenido sus negocios por más de sesenta años como herencia de sus progenitores.
En el mercado encontramos el puesto más famoso en la esquina principal donde la familia de Francisca Sevilla y otras mujeres también deleitan al visitante con el suculento platillo, y en el interior de este centro de compras Joel Alvarado hace la diferencia con la yuca cocida y el pedazo de cerdo adobado en achiote, además del chicharrón tostado y carnudo con la jugosa ensalada.
MEZCLA ANTIGUA
Fernando López Gutiérrez, historiador de Granada, indica que el vigorón se ha convertido a lo largo de estos cien años en la comida más representativa y tiene su origen con la colonización. “Venir a Granada y no te comés un vigorón es como no venir a esta ciudad”, dijo.
Explica que este negocio puede mover la economía de unas 1,500 familias en la ciudad. No obstante difiere con algunas referencias históricas y asegura que la yuca y el cerdo frito es una comida que nace junto a la ciudad de Granada, hace 490 años.
“No es lejano ni peregrino afirmar que esta mezcla del cerdo y la yuca tiene la antigüedad que tiene Nicaragua, pero el nombre con que lo bautiza la señora Cisneros (María Luisa) tiene cien años”, dijo López.
Explicó que la yuca es originaria de América, y estaba en la dieta de los indígenas de la zona de México y Centroamérica y estima que pudo haber venido a Nicaragua tras las migraciones del sur de México. En el caso del cerdo dijo que fue introducido en nuestra dieta por los españoles.
60 córdobas puede costar un vigorón en Granada en algunos negocios del parque central Colón. En otros establecimientos se cotiza en 40 y hasta en 50 córdobas. Esta exquisita comida se puede encontrar por todos los rincones de la ciudad.
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