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Clark Gable y Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó, la película tuvo su estreno mundial en el Gran Teatro de la Loew de Atlanta, el 15 de diciembre 1939.

La época clásica de Hollywood

Lo que el viento se llevó, éxito de taquilla sin precedentes, fue considerada durante mucho tiempo, el patrón-oro del buen cine.

Si bien al momento de su estreno ya existían las grandes obras maestras del cine mudo (Intolerancia, El Acorazado Potemkin, Metrópolis), no se había generalizado el concepto de cine de autor (o cine de arte y ensayo) y Lo que el viento se llevó, éxito de taquilla sin precedentes, fue considerada durante mucho tiempo, el patrón-oro del buen cine.

Setenta y cinco años después, palidece ante obras maestras de directores como Welles, Fellini, Bergman o Buñuel; pero sigue siendo modelo de lo que el escritor catalán Terenci Moix llamó pop-cinema, es decir, cine dirigido al gran público y caracterizado por “extrovertir el inconsciente colectivo menos intelectualmente contaminado”.

[doap_box title=»Accidente de Mitchell» box_color=»#336699″ class=»aside-box»](Atlanta, Georgia, 8 de noviembre de 1900 – ibídem, 16 de agosto de 1949) fue una periodista, redactora y escritora estadounidense. Nació y murió en Atlanta, ciudad que influiría en su única obra Lo que el viento se llevó, una de las novelas más populares de la historia de la literatura, inmortalizada en la pantalla por el director de cine Victor Fleming en 1939.

Tuvo un accidente en esta época, que le causó una serie de lesiones. Durante la recuperación, empezó a escribir su famosa novela Lo que el viento se llevó. Empezada en 1926, tardaría en terminarla diez años. Este retrato romántico de la vida en el sur de Estados Unidos durante la Guerra de Secesión contada a través de la historia de una familia georgiana se convirtió de inmediato en superventas. Hasta 1949 se habían impreso de la obra 8,000,000 de ejemplares y ha sido traducida a 30 idiomas. Lo que el viento se llevó se publicó en junio de 1936 y Mitchell fue galardonada con el Premio Pulitzer en mayo del año siguiente. La película tuvo su estreno mundial en el Gran Teatro de la Loew de Atlanta, el 15 de diciembre 1939. Como curiosidad, algunos biógrafos coinciden en que el carácter de la autora era muy parecido al de la heroína de su novela Scarlett O’Hara, así como su experiencia sentimental.[/doap_box]

El pop-cinema, que también se ha cultivado con proyecciones internacionales en Argentina (años 40), México (época de oro), Bombay, Italia (el peplum) y otros países, ha producido filmes inolvidables como La novicia rebelde (1965) y Titanic (1997); y alguna obras maestras como El padrino (1972) de Coppola.

Ambientada antes, durante y después de la guerra de secesión (1860-65), Lo que el viento se llevó mantiene parte de su impacto original por su minuciosa reconstrucción de ambientes, la fotografía en glorioso Technicolor (con la magistral toma con grúa de Scarlett caminando entre lo soldados heridos), el hábil manejo del melodrama y, sobre todo, la fuerza de sus personajes, especialmente, el personaje central, Scarlett O’Hara.

En la segunda parte, la superabundancia de acontecimientos recarga el hilo narrativo, abusando de la muerte como recurso dramático.

SCARLETT O’HARA

Scarlett (Vivien Leigh), hija del dueño de una plantación de algodón en el Sur de Estados Unidos, es el eje central de la trama. Todos los demás personajes están desarrollados en función de ella.

Cuando la plantación es destruida por el conflicto bélico, Scarlett, poseedora de una voluntad de hierro, trabaja la tierra junto a los esclavos liberados, sin detenerse a lamentar el cambio de su situación. Sabe que la esclavitud es cosa del pasado y que el trabajo es su única forma de redención (aunque el personaje no llega a redimirse totalmente).

Se ha cuestionado moralmente el filme por ser su protagonista hija de dueños de esclavos. Pero la validez moral de un filme no se juzga por el comportamiento de sus personajes, sino por el punto de vista de la obra sobre esos personajes.

Ni Scarlett ni Rhett Buttler (su tercer esposo) están planteados como personajes paradigmáticos; ella es ambiciosa, egoísta y amoral; y Rhett, un truhán. Las simpatías del filme recaen sobre el progresista e intelectual Ashley (Leslie Howard), amor imposible de Scarlett.

PELÍCULA DE PRODUCTOR

Si bien la película, basada en la novela homónima de Margaret Mitchell, nunca se consideró políticamente avanzada, la liberación de los esclavos es parte del relato y las palabras de Rhett sobre la arrogancia y ceguera de los terratenientes sureños reflejan la intención ideológica de su productor, David O. Selznick.

Lo que el viento se llevó es un filme de productor. Desde su propia compañía, Selznick se encargó personalmente de todos los aspectos de la producción (utilizando a tres directores, Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood). La película tiene la marca de su estilo, evidente en otras producciones suyas, como David Copperfield o Adiós a las armas .

Fue gracias a recomendaciones de Kay Brown Barrett, su representante en Nueva York, que Selznick logró adquirir los derechos de la novela de Mitchell, antes de que se convirtiera en un best seller. La Metro Goldwyn Mayer adquirió los derechos de distribución a cambio de ceder los servicios de su actor exclusivo, Clark Gable, para el rol de Rhett Buttler, como lo exigía el público lector.

LA AUTORA DE LA NOVELA

Margaret Mitchell, hija de un abogado de Atlanta, era un muchacha inquieta, una tomboy (como en el poema de Carlos Martínez Rivas, “Tom-boys and Little Women”) que prefería jugar con los muchachos y usar pantalones. Muy joven se dedicó al periodismo.

Durante una larga convalecencia, devoró clásicos de la literatura (Guerra y paz, Madame Bovary, etc.). Al ver su interés por la literatura, su segundo marido, John Marsh, la animó a escribir su propia novela.

Lois (Luisa) Dwight Cole, editora-asistente de la Macmillan Publishing Company de Nueva York, había conocido en Atlanta a Mitchell (con su nombre de casada, Peggy Marsh), y sugirió a su jefe, Harold Latham, entrevistarse con la joven desconocida que estaba escribiendo una novela voluminosa.

El encuentro se materializó y Mitchell, a regañadientes, entregó el manuscrito a Latham. A los seis meses de publicada, Lo que el viento se llevó vendió un millón de ejemplares y llegó a ser el segundo libro más impreso después de la Biblia.

Mitchell falleció en 1949 (arrollada por un automóvil). A través de su amistad con el líder de color Benjamín May, y de forma anónima (para protegerse de elementos racistas que podían tomar represalias contra ella), estableció una beca para estudiantes de medicina afro-estadounidenses en Atlanta.

Ver en la versión impresa las páginas: 7 B

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