Como los sinsontes de las cañadas (2014), documental-reportaje dirigido por Iván Argüello, recorre actualmente universidades y centros culturales de Managua y departamentos de Nicaragua y ha sido aceptado para integrar la selección oficial del Festival Internacional de Cine Documental de Uruguay, Atlantidoc.
[doap_box title=»Polcas, mazurcas…» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Como los sinsontes de las cañadas es un documental que pone en común la tradición oral con la explicación académica del origen y supervivencia de la música tradicional del norte centro occidental de Nicaragua.
Músicos de origen campesino de Matagalpa y Jinotega como Mercedes “Mencho” González, Milton “Melitón” Sequeira, Isabe “Chabelito” Tercero y Epifanio López, fundador de Los Soñadores de Saraguasca, confrontan sus saberes musicales sobre las polcas, las mazurcas, los jamaqueos, los valses, los corridos y juanestepes (one steps) con los conocimientos académicos de figuras tales como Alfredo Barrera, fundador del Museo de la Música Nicaragüense.[/doap_box][doap_box title=»Filme» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Producción y Libreto: Erick Blandón
Producción y Dirección: Ivan Argüello L.
Cámara: Stephane Pillón
Sonido: Luis Fuentes
Narración: Naraya Céspedes
Diseño Gráfico: Carlos Toruño
Asistente: Yamil Rodríguez
Música de Carlos Mejía Godoy, Adán Hernández, Los Lambriscos, “Mencho” González, Epifanio López, Milton Sequeira, “Chabelito” Tercero, Trío indígena de San Pablo.[/doap_box]
El núcleo de este documental sobre la música tradicional de los departamentos de Matagalpa y Jinotega es el guion literario del escritor matagalpino Erick Blandón Guevara.
Este guion da continuidad a sus investigaciones etnográficas y de antropología social que valoran nuestra identidad nacional, múltiple y cambiante, desde el punto de vista de las diferencias y la marginalidad, superando el esquema simplista del mestizaje indio-español.
Blandón, quien también produjo el documental (ocupándose del apoyo logístico y la gestión del financiamiento), trabaja actualmente como investigador y catedrático en la Universidad de Missouri en Columbia, Estados Unidos, donde se proyectará la película en marzo de 2015.
El guion fue complementado con entrevistas que combinan los conocimientos académicos de músicos de escuela, como Alfredo Barrera y Donald Chamorro, fundador y director respectivamente del Museo de la Música de Nicaragua; y Ramón Rodríguez, director de la Camerata Bach; con el sabor local de testimonios orales de compositores norteños, como Milton Melitón Sequeira, Mercedes Mencho González, Isabel Chabelito Tercero y Epifanio López.
Lugar protagónico en este discurso fílmico ocupa el cantautor somoteño Carlos Mejía Godoy, incansable investigador y promotor (junto con Paco Montenegro, Eddy Altamirano y Wilmor López, entre otros) de nuestra música rural.
También se aprovecha el arsenal de recuerdos de entrevistados de mayor edad, entre los que destacan el sacerdote católico Estanislao García, quien habla sobre las raíces indígenas de la música campesina (un quejido de los indios); Socorro Guevara, cuya casa (construida en 1875) es la más antigua de Matagalpa; y Medardo Aráuz, hijo del compositor Humberto Aráuz.
LA MÚSICA DE LAS IGLESIAS
Desde una amplísima perspectiva histórica, el filme reconoce los aportes que hicieron a la música tradicional del norte centro-occidental de Nicaragua, las bandas municipales y los filarmónicos (que provenientes de León, tocaban en las iglesias del Norte y daban clases a jovencitas de familias adineradas), junto con la influencia de inmigrantes europeos (principalmente ingleses y alemanes) que llegaron a la región en el siglo diecinueve, atraídos por el cultivo del café.
Los ritmos introducidos por estos inmigrantes (mazurcas, polcas, valses) ya se conocían en León, Masaya, Managua y otras ciudades de Nicaragua.
Incluso señala Blandón el Zanatillo es una mazurca, y su composición se pierde en el humo del tiempo.
Unos de los aspectos más interesantes del documental es el énfasis en los instrumentos de la música norteña, que no utiliza la marimba (la cual pasó de El Salvador directamente a Managua), prefiriéndose la guitarra, la mandolina, el violín (que se toca apoyado en el corazón, mirando las cuerdas desde arriba), el violón, la concertina (especie de bandoneón chiquito), el juco (una calabaza cubierta con telilla) y otros elementos de percusión.
El trabajo de cámara (supeditado a la intención didáctica del proyecto) es del francés Stephane Pillón. La narración estuvo a cargo de Naraya Céspedes (actriz de Radio Mundial en los años sesenta). Se escuchan canciones de Carlos Mejía Godoy, Adán Hernández, Los Lambriscos, el trío indígena de San Pablo y los compositores e intérpretes mencionados.
Como los sinsontes de las cañadas enseña, entretiene, inspira y sobre todo, aviva el interés, con frecuencia dormido, de los nicaragüenses por nuestra música, tradiciones y cultura.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 B



