El alma de Juan Carlos Ramírez el año pasado en las Ligas Menores estaba débil, las lesiones aparecían con tan solo un simple aliento, pero su brazo de 97 millas por hora se mantuvo con la nitidez de un lanzador en ascenso. Ahora en Nicaragua lanza con los Tigres del Chinandega en la LBPN y dice no sentirse cansado, pero sí comprometido de que este será mi año, augura el pelotero lleno de talento pero rodeado de competencia.
Ramírez tiene el rol de aniquilador de sueños en la recta final del partido. Él se dio cuenta que no quiere pertenecer a la lista de pícheres fracasados, y quiere ser elevado en un esplendor que reine su presente, tendiendo nuevos hilos y captando otro horizonte. J.C. considera que puede terminar el Spring Training con Arizona y permanecer en las Grandes Ligas.
Hay un buen chance con el equipo de Arizona, actualmente poseen un nuevo mánager, un nuevo gerente y no han firmado a lanzadores de mucha trayectoria. En otras palabras hay pura juventud y eso es a favor mío, porque con el fogueo que he tenido y mi estadía en Filadelfia en las Mayores puedo sacar ventaja, indicó Ramírez.
La principal meta es estar saludable. El año pasado afectó el haberme lesionado. He estado trabajando con William Calderón mi preparación física para llegar en forma. En Arizona quieren ver que mi recta esté humeante, explicó el lanzador de los Tigres del Chinandega.
Con referencia a la LBPN, J.C. considera que ha adquirido un buen nivel, aunque dice que el beisbol es el mismo, a pesar de haber estado en Puerto Rico.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 B
