Invocar el lema del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Nicaragua volverá a ser República, es hacer un buen voto de confianza democrática para comenzar el Año Nuevo.
El doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal demostraba con este lema su optimismo político y su fe en que la dictadura somocista, que se prolongaba por más de cuarenta años, inevitablemente tenía que terminar; y que después de ella en Nicaragua se tendría que establecer una república democrática.
Se puede cuestionar por sus limitaciones y defectos a la República que hubo en Nicaragua antes de que el general Anastasio Somoza García impusiera su dictadura militar, patrimonial y dinástica. Pero no se puede poner en duda que la República que el doctor Chamorro Cardenal quería para Nicaragua tendría que ser plenamente democrática.
Dicho con sus propias palabras, lo que proponía el doctor Chamorro Cardenal era “restablecer el funcionamiento efectivo de los tres poderes (del Estado) independientes el uno del otro… restablecer el derecho del pueblo a darse sus propios gobernantes. La limpieza en el proceso electoral, el entierro definitivo de las ideas dinásticas, la abominación de los caudillismos, de las castas privilegiadas”.
Planteaba también el doctor Chamorro Cardenal la necesidad de “la reestructuración del Ejército”. Tarea que, decía, “solo puede ser llevada a cabo por hombres que no deseen usar el Ejército para sus propias ambiciones personales…”
Señalaba igualmente el Mártir de las Libertades Públicas y Héroe Nacional de Nicaragua, que la reforma política para establecer la República “debe de incluir la reestructuración de nuestra justicia, que es quizás la parte más baja de nuestro metro moral”. Y “Rehacer nuestra vida institucional democrática y republicana, basándola en el respeto estricto a una Constitución, articulada en los principios generales de la democracia, que son: la libertad de acción para el ciudadano, la alternabilidad en el poder, la representación efectiva en el Gobierno y el sufragio efectivo”.
Es obvio que el doctor Chamorro Cardenal formulaba su planteamiento republicano en oposición a la dictadura autocrática, caudillista y dinástica del somocismo. Pero ahora tiene la misma validez, ante la nueva dictadura autocrática, caudillista y dinástica de Daniel Ortega. Al fin y al cabo todas las dictaduras son iguales, solo se distinguen por sus apariencias y formalidades.
Muchos sistemas de gobierno se hacen llamar repúblicas aunque sean absolutamente totalitarios. Tal era el caso de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Y es actualmente el de la República Popular Democrática de Corea (del Norte) y la República de Cuba, cuyos regímenes son odiosamente totalitarios.
Una verdadera República tiene que fundarse en el imperio de la ley, en la igualdad jurídica de todos los ciudadanos, en un sistema de frenos a los posibles abusos de quienes tienen mayor poder. Y su complemento indispensable es la democracia, o sea el sistema político de elecciones libres, limpias y justas y de vigencia plena de las libertades individuales y los derechos humanos.
Conquistar la república democrática, construir la democracia republicana, no es una tarea fácil y a veces pareciera ser solo un ideal. Pero es un ideal que se puede convertir en realidad. Solo hay que luchar con perseverancia y sin descanso por ella.