España y Venezuela ocupan desde hoy su asiento como miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, un puesto clave en la diplomacia internacional que tendrán durante los próximos dos años.
La candidatura venezolana, mientras, no contaba con oposición dentro del grupo de países de Latinoamérica y el Caribe y obtuvo el apoyo de 181 de los 193 miembros de las Naciones Unidas.
Su elección al Consejo, sin embargo, fue recibida con duras críticas por parte de Estados Unidos, donde varios senadores habían pedido al Gobierno un esfuerzo diplomático para impedir el acceso de Venezuela al máximo órgano de decisión de la ONU.
Para Washington, el país que preside Nicolás Maduro no cumple con los principios de la organización.
“Lamentablemente, la conducta de Venezuela en la ONU ha ido en contra del espíritu de la Carta de la ONU y sus violaciones de los derechos humanos en su territorio están en conflicto con la letra de la Carta”, dijo el día de la elección la embajadora estadounidense, Samantha Power.
El nuevo Consejo de Seguridad también seguirá analizando el conflicto entre palestinos e israelíes.
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