¿Quo vadis INSS?

¿Quo Vadis, Domine?, (¿Adónde vas Señor?), es la frase que dijo San Pedro cuando huía de Roma y encuentra al Cresthos, el ungido, el elegido.

¿Quo Vadis, Domine?, (¿Adónde vas Señor?), es la frase que dijo San Pedro cuando huía de Roma y encuentra al Cresthos, el ungido, el elegido y este le contesta “A Roma a que me maten otra vez”, le ordena regresar a Roma y cumpla su destino. De manera similar el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) huye cobardemente como Pedro y no defiende a sus afiliados, deja sin protección su patrimonio y por eso preguntamos ¿A dónde vas INSS?

Durante años el INSS registró en Cuentas por Cobrar al Estado US$600 millones, que entre otras cosas incluía préstamos al Banco Central, al Ministerio de Hacienda y una compra de bonos de indemnización de una empresa minera por US$10 millones a valor facial cuando la cotización del mercado era de US$0.15 y los que promovieron y aprobaron la operación participan en la política criolla.

El INSS en su sistema de contabilidad “sui géneris” nunca registró en esta cuenta la facturación al Estado, siendo registrada en cuentas contingentes, olvidando que la ley orgánica indica que la factura por cotización es un documento ejecutivo para pago inmediato, por tanto se debe registrar como cuenta por cobrar real no contingente.

El Gobierno siempre sostuvo que el total adeudado eran US$600 millones de la cuenta, pero en un acto de magia digno del Gran Houdini escamotean y roban US$100 millones y aprueba una ley donde reconoce una deuda de US$500 millones, a cincuenta años de plazo, sin intereses y lo más inaudito: nadie dice nada, nadie protesta ante este asalto al futuro de los asegurados, aprovechando las protestas de los campesinos afectados por el proyecto canalero para ocultar la operación.
El colmo es que ni pagando esta suma en efectivo se logra cancelar el valor de dos hospitales y siete policlínicas totalmente equipadas, activos arrebatados al INSS en la década oscura amparados en la locura socialista del sistema único de salud, un sueño de opio que fracasó.

El súmmum, la sima de este abismo sin apeadero es ocultar, engañar y enredar con una ley para evitar el futuro reclamo del total de lo adeudado por los aportes del Estado que, según los “financieros”, “expertos” y “contadores” de Hacienda, dicen que la deuda no es conciliable cuando solo con lo registrado en el INSS basta para exigir el pago.

Cuando la incapacidad, la ignorancia y la ineptitud se juntan a la política partidaria y se combinan para alterar cifras y emitir opiniones no veraces o alteradas, son un daño para la administración pública y privada.

En 1990, al asumir la Auditoría General del Banco Central, fuimos instruidos a revisar fuentes y usos de divisas a partir del triunfo de la señora Violeta Barrios de Chamorro, y al solicitar información se nos mostró carta autorizando quemar todos los documentos relativos a esas operaciones, firmada por el contralor de la República de esa época. En seis meses logramos recuperar la información con métodos alternos de auditoría, por tanto, no creo imposible conciliar las cuentas, pero claro, nuestra independencia mental es total y nuestra capacidad profesional a toda prueba.

Todos los trucos y trampas de este Gobierno y el INSS dejándololo hacer y dejándolo pasar se puede aplicar la vieja locución latina Homo homini lupus, cuyo actual significado es ‘el hombre es el lobo del hombre’ que se cita cuando se hace referencia a los horrores de los que es capaz la humanidad para consigo misma.

El autor fue auditor general del Banco Central de Nicaragua y Consultor de la Superintendencia de Pensiones.
jorgetoledo2006@gmail.com

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