Hace unos años, cuando llegó a Bilwi (Puerto Cabezas), le decía a todo el mundo: Vení ve pajarito, pasame aquello, pajarito, fijate en eso, pajarito. Tanto usó la palabra pajarito, que al final el pueblo terminó conociéndolo así, como pajarito y parece haber olvidado su nombre: Álvaro Antonio Ramírez Álvarez.
Pajarito también es reconocido porque hace cinco años creó en Bilwi la empresa de radiocomunicación El Pajarito, que presta servicios de comunicación a barcos pesqueros que hacen travesías en alta mar, pero también a comunidades alejadas como Sandy Bay Norte, Wawa, Karata y San Carlos, entre otras. Dice que presta servicios a empresas comerciales, pesqueras y a particulares.
El negocio de comunicaciones de Pajarito, que funciona en una oficina rentada, no tiene horario de entrada ni de salida. Permanece en alerta las 24 horas, según detalla.
Para prestar ese servicio sin interrupciones, se alterna con su hijo Álvaro Antonio, en turnos de 12 horas cada uno.
La experiencia con la comunicación la adquirió hace muchos años, cuando se graduó como radio-operador en la escuela de transmisiones de la Guardia Nacional de Nicaragua (GN).
Álvaro Antonio Ramírez, quien nació en Chichigalpa, Chinandega, cuenta que quedó huérfano de madre cuando tenía 3 años de edad. Sus tíos, Antonio y Rosamelia Castro, hermanos de su mamá Isabel Castro, se hicieron cargo de él y de su hermano Miguel Ángel. Su tío era miembro de la GN y años después lo ayudó a ingresar a la escuela de transmisiones de la GN.
ORDENAN QUE ESTUDIE
Antonio Castro era cabo de la Guardia Nacional y formaba parte de la custodia personal del general Somoza, y decide llevarse al Pajarito a los 10 años hacia la capital, donde por órdenes del general Anastasio Somoza García ingresa a estudiar al Colegio Primero de Febrero adscrito a la Guardia Nacional.
“Pajarito” dice que la empresita la maneja él con uno de sus hijos, Álvaro Antonio Ramírez Álvarez.Aún recuerda a los radio-operadores de su época, Marcelo Melado, Fernando Mitchell actual delegado de Enitel (Empresa Nicaragüense de Telecomunicaciones) en Siuna; Carlos Landaverde, docente de una universidad en Bonanza, todos saben comunicarse con el código Morse.
A lo largo del litoral norte, la empresa de “Pajarito” ha ido captando clientes. Su trabajo lo obliga a estar conectado las 24 horas del día. Para atender esta empresa familiar se alterna con su hijo.[/doap_box]
Dice que dormía en casa de amigos de su tío, ya que no podía quedarse en las covachas del cuerpo de custodias del general Somoza porque era prohibido, pero gracias a una orden del general Somoza le permitieron hacerlo y hasta usar uniforme.
GUARDIA PREMATURO
Me nombra encargado de la limpieza, me decía el mascota, yo era el mandadero de los oficiales y les lustraba las botas, allí yo saludaba al general y él me decía cómo estás chigüín?, recuerda el Pajarito.
Sin cumplir los 16 años como establecían los requisitos de ingreso a la escuela de transmisiones de la Guardia Nacional, el Pajarito ingresa a los 15 años ayudado por el general tacho Somoza.
Me gradué como radio-operador en la escuela de transmisiones de la Guardia Nacional, pero también tuve una preparación militar general, donde aprendí el código Morse, el alfabeto mundial, también aprendí a transmitir con focos o luces, y el silbido, todo en el código Morse, allí obtuve el tercer lugar del grupo, el primer lugar fue para Marcelo Melado, dice el Pajarito.
Más tarde prestaría servicios en distintos lugares del país. Recuerda que estuvo en Altagracia, en la isla de Ometepe, al norte del país, en Matagalpa, y finalmente en Managua en la sede de la Radio Nacional.
Prestó servicio para la Guardia hasta julio de 1979 cuando triunfó la revolución popular sandinista y tuvo que abandonar su trabajo. Esos años fueron difíciles para Pajarito y para centenares de hombres que habían pertenecido a la GN.
REFUGIADOS EN LA EMBAJADA DE GUATEMALA
Tras el triunfo del FSLN (Frente de Sandinista de Liberación Nacional), Pajarito recuerda que el capitán Julio Pavón, del cuerpo de transmisión, se encargó de prepararlos para abandonar el país tras la derrota en 1979. Dice que escogieron la Embajada de Guatemala para refugiarse. Dejaron el uniforme y se vistieron de civil pero iban armados mientras se dirigían a esa sede diplomática.
Cuando llegaron a la Embajada estaba llena de guardias. Habían como cuatro mil hombres, según recuerda.
Mi esposa me estaba buscando por todas las embajadas. Íbamos a salir a Guatemala y después a Estado Unidos, pero pudo el amor a mi esposa y me salí. El cónsul me dijo: Cabo Ramírez si usted da un paso hacia afuera nosotros no respondemos por usted, recuerda Pajarito.
DISFRAZ DE GUERRILLERO
Entonces se le ocurrió disfrazarse de guerrillero en la sede diplomática y así salió vestido y se largó con su esposa hacia Granada donde luego abordaron una panga con destino a Ometepe.
En la panga un señor me salvó. Le dijo a los guerrilleros que yo era radio-operador y me montó a la panga. Pero al llegar a Altagracia habían como 400 sandinistas esperándome y me metieron preso, recuerda Pajarito.
Dice que el sacerdote Jaime Marza (ya fallecido) y unos alumnos llegaron para abogar por él y salió de la prisión, le decretaron casa por cárcel.
Me gradué como radio-operador en la escuela de transmisiones de la Guardia Nacional, pero también tuve una preparación militar general, donde aprendí el código Morse, el alfabeto mundial, también aprendí a transmitir con focos o luces, y el silbido, todo en el código Morse”. Álvaro Antonio Ramírez, propietario de una empresa de comunicación en Bilwi.
Cuatro militares lo visitaron después de trabajar vendiendo verduras y le ofrecieron dos opciones: condenarlo a 30 años o prestarle los servicios de comunicación y lo amenazaron con fusilarlo si no cumplía con sus trabajos.
Después fue llevado a Rivas para prestar servicios de comunicación. En esa época estaba el general Omar Halleslevens como jefe. De allí desertó porque dice que no podía continuar con un trabajo que no lo hacía con gusto.
ENVIADO A BILWI
En 1982 buscó trabajo en Telcor. Estaban necesitando gente para trabajar en el área de comunicaciones. Fue entonces cuando lo mandaron a Puerto Cabezas, y luego a Slilma Lila donde prestó servicios de mecanografía.
Desde entonces se quedó a vivir en la Costa Caribe del país. Allá se divorció y se volvió a casar.
La derrota militar y la separación de mi primera esposa fueron las que desencadenaron un alcoholismo desenfrenado en mí, hasta que llegué a Alcohólicos Anónimos y ahora gracias a lo que aprendí como radio -operador de la Guardia Nacional he fundado esta empresita y vivo de ella, comenta Pajarito, quien a sus 62 años y tras múltiples andanzas ahora está exprimiendo los conocimientos de radio-operador que adquirió en sus años mozos.
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