Hay fenómenos que siempre vuelven en el tiempo o quizás, en realidad, jamás desaparecen y solo cambia el o los protagonistas. La política o la manera de gobernar un país son ejemplos de ello. Por las clases de historia y las conversaciones de los mayores, aprendí acerca de la represión de la dictadura somocista y los métodos de ese gobierno para evitar las protestas, eliminar a los adversarios políticos y neutralizar el descontento popular.