El tabaco no escapa al cambio climático

Hace tres años un insecto desconocido apareció en las plantaciones de tabaco.

Hace tres años un insecto desconocido apareció en las plantaciones de tabaco. “Nadie sabía que se llamaba paratrioza ni que era el vector de una bacteria que provoca enanismo en las plantas y el retorcimiento del cogollo; en ese momento la parte norte de Jalapa fue la más afectada. Muchas plantaciones se perdieron, yo perdí como quince manzanas”, relata el productor Juan Carlos Pozo.

El episodio de hace tres años es cada vez más común en la agricultura. Surge por efecto de las variaciones de la temperatura y el régimen de lluvias que provoca el cambio climático.

[doap_box title=»El área de siembra» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]El IV Censo Nacional Agropecuario (Cenagro 2011) solo registra el cultivo de 2,670 manzanas de tabaco en el país. Pero la Asociación Nicaragüense de Tabacaleros (ANT) estima que en el ciclo actual se sembrarán unas 7,000 manzanas.No existen datos exactos sobre al cantidad de manzanas que corresponden a las empresas tabacaleras, ni que áreas están en manos de unos 200 pequeños productores que se dedican al cultivo del tabaco en comunidades de Jalapa, Estelí, Condega y la Isla de Ometepe.[/doap_box][doap_box title=»Obreros escasean» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Se estima que la industria tabacalera genera unos 35,000 empleos, de los cuales al menos la tercera parte corresponde a las actividades del cultivo. Según Gabriel Padrón, de Tabacos Cubanica, la mano de obra en las plantaciones cada vez es más escasa y las empresas tienen que buscarlos en comunidades vecinas, elevando los costos de producción. “Por la mañana los traemos desde los municipios cercanos y en la tarde los vamos a dejar, tuvimos que comprar un bus para traerlos, pero no nos quieren exonerar sus impuestos porque no somos zona franca”, lamenta Padrón.[/doap_box]

Los estragos que generan son diversos en cada sector. El tabaco, a pesar de la tecnificación en el manejo, no ha escapado a estos efectos y en los últimos años ha tenido que enfrentar el surgimiento de nuevas plagas y enfermedades.

VINO DESDE GUATEMALA

“El comportamiento de las plagas y enfermedades cambia mucho cuando hay cambios bruscos de temperatura. Las que están en período latente comienzan a manifestarse y lo único que queda es controlar las condiciones del ambiente”, explica Leonel Casco, responsable de las plantaciones de Tabacos Cubanica (Padrón Cigars).

Según Casco, la paratrioza llegó desde las plantaciones de tomate de Guatemala. Pero no ha sido la única, aunque sí la más dañina. “Pero ahora ya sabemos cuándo y cómo nos entra y estamos preparados para controlarla”. También han surgido muchas enfermedades fungosas.

Para controlar las condiciones ambientales, los tabacaleros han tenido que cambiar algunas prácticas. Ahora los semilleros y los viveros no se plantan al aire libre, sino bajo techo, donde pueden controlarse todas las condiciones, dice Casco.

Y una vez que se establecen las plantaciones se realiza un manejo más preventivo. “Se realizan aplicaciones de insecticidas más seguidas, se limpian y fumigan las rondas, se fumiga, cada cuatro días se instalan las trampas preventivas y se realizan otros manejos para prevenir las plagas”, detalla Pozo.

Pero la mezcla de productos que se utiliza para el manejo de las plantaciones también ha variado.

TAMBIÉN ORGÁNICOS

“Ahora seguimos usando químicos, pero también muchos productos botánicos como el nim, extracto de ajo y otros. Entonces, si antes hacíamos diez aplicaciones de químicos ahora hacemos cinco de orgánicos y cinco de químicos. Esa plaga nos obligó a perfeccionar la tecnología”, apunta Casco.

Adicionalmente, como en todos los cultivos se comenzó a dar mayor importancia a la protección de las fuentes hídricas y a ser más eficientes en el uso del agua y se trabaja para reducir cada vez más la carga química con la que se manejan las plantaciones.

“Eso se logra haciendo muestreos en los cultivos para no aplicar por aplicar, sino hacerlo únicamente cuando sea necesario aplicar. Definir fechas de siembra para no sembrar fuera de ciclo y así evitar que las enfermedades estén siempre presente. Por eso lo más importante es profesionalizar a los pequeños productores”, asegura Néstor Plasencia, presidente de la Asociación Nicaragüense de Tabacaleros (ANT).

Otro aspecto fundamental es la adaptación de las variedades, la que considera debe ser constante y específica para cada zona. “Tenemos especialistas dedicados a esto y hasta ahora no hemos necesitado recurrir a la ingeniería genética, todo es biológico”, indica Plasencia.

El sector también ha tenido que adaptar sus fechas de siembra, que aunque sigue siendo entre noviembre y mayo, en cada ciclo varía unos cuantos días en dependencia de las condiciones del clima. Las plantas mantienen un ciclo de vida de entre 120 y 150 días para llegar al proceso industrial.

NUEVA UBICACIÓN

La ubicación de las plantaciones de acuerdo con el tipo de hoja que se usa en cada proceso también se ha adaptado a las nuevas condiciones del clima. “Antes en la zona de Estelí se sembraba el tabaco tapado, era tabaco fino para capas (envoltura del puro). Ahora se acomodó la zona y en Jalapa se siembran las capas y en Estelí las tripas (relleno del puro). Los suelos francos rojos son los óptimos para tabacos finos, grandes, elásticos que se usan para capas”, explica Casco.

No obstante, adaptar el cultivo a las nuevas condiciones del clima para mantener la calidad que ha permitido a la industria posicionar los puros locales como los mejores del mundo, eleva los costos de producción, que oscilan entre los 5,300 y 9,000 dólares por manzana, de acuerdo con los niveles de tecnificación.

Este incremento, según Casco, se compensa con la reducción que en algunas ocasiones provoca la mezcla de productos orgánicos con los químicos, ya que algunos son más baratos.

Pozo en cambio considera que el incremento del precio del tabaco y el incremento de los rendimientos es lo que ha permitido, sobre todo a los pequeños tabacaleros, sobrevivir a los estragos del cambio climático.

Cada productor obtiene un promedio de 22 quintales por manzana y percibe ganancias de entre 20 y 30 dólares por cada quintal de tabaco en rama.

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