Si la poesía de Cardenal no podría entenderse sin las enseñanzas, concepciones y recursos de Pound, el Cántico cósmico no podría comprenderse sin las teorías del sacerdote jesuita Teilhard de Chardin (1881-1955).
El tiempo antes de la aparición de la teoría de la evolución, presuponía un universo estático, formado por completo desde sus más remotos comienzos.
Por el contrario, con la evolución aparece en movimiento, ya que el cambio es lo esencial y lo estático, lo inexistente.
La evolución universal: la vida, sino la materia y el pensamiento están también involucrados en el proceso de la evolución. Principio de complejidad-conciencia: logro de mayores niveles de conciencia. Omega: la meta de la evolución. A partir de la tendencia del universo, guiado por la Ley de complejidad-conciencia, Teilhard vislumbra el Punto Omega, que lo define como “…una colectividad armonizada de conciencias, que equivale a una especie de superconciencia.
La Tierra cubriéndose no solo de granos de pensamientos, contándose por miríadas, sino envolviéndose de una sola envoltura pensante hasta no formar precisamente más que un solo y amplio grano de pensamiento, a escala sideral.
La pluralidad de las reflexiones individuales agrupándose y reforzándose en el acto de una sola reflexión unánime”.
La evolución entonces se estaría convirtiendo en un proceso cada vez más opcional. Teilhard señala los problemas sociales del aislamiento y de la marginalización como inhibidores enormes de la evolución, ya que esta requiere una unificación del sentido. Ningún futuro evolutivo aguarda a la persona si no es asociada con los demás. En comunidad, en sociedad. El Cosmos como hermandad.
El Cántico cósmico pertenece al más ambicioso conjunto de obras poéticas producido en las Américas a lo largo del siglo XX y en la lengua española de todos los tiempos. Está tan próximo como distante del Cántico espiritual de San Juan de la Cruz, de los Cantares (en inglés) de su maestro norteamericano Ezra Pound y del Canto general de Pablo Neruda.
Libros de poemas o poema-libro; poemas totalizadores tanto de la más acendrada experiencia mística, como de la historia de la tribu o de la especie y de la historia de las criaturas americanas. Estos son los libros y la poética familiar de Cardenal.
Con ellos y entre ellos hay que medir el Cántico cósmico, establecer sus puntos de contacto y sobre todo, sus diferencias, que son las que lo hacen, las que configuran su individualidad. El Cantar de los cantares nutre al Cántico espiritual de San Juan y ambos sustentan al Cántico cósmico. Si en San Juan de la Cruz el alma se convierte en Amada del Amado que es Dios, profundizando el lenguaje erótico de la sublimación mística, en el Cántico cósmico, la mencionada metáfora, acorde con las revoluciones científico-técnicas de este fin de siglo, amplía su radio de acción y sus elementos se multiplican.
La Amada y el Amado en ellos mismos transformados, también son: los núcleos de hidrógeno, de1 protón y e1 neutrón.
Es el universo, las galaxias, el cosmos convertido en Amada fundida con el Amado. El Cántico cósmico es una suerte de El Cántico de los cánticos como se llama la Cantiga 41.
Formalmente el Cántico cósmico deviene de Pound al emplear el más variado español americano, al incorporar diversos sistemas de signos y textos.
Con Neruda comparte un voraz aliento terrenal, carnal, telúrico, pero lo refuta a través de una visión más revolucionaria por científica y de una lengua más transparente, comunicante, fácil, legible para cualquier mortal.
La propuesta poética, la ambición y el experimentalismo de Cántico cósmico lo ubica en el centro de la tradición de la poesía moderna y dentro de esa tradición, a contracorriente. Cierra y abre. Clausura e inaugura. Creo que clausura, que cierra de manera cimera la tendencia poética conocida como Coloquialismo que entre nosotros, los nicaragüense, se nombra Exteriorismo y abre, inaugura la poesía del siglo XXI, la poesía del futuro; algo que Cardenal ya venía elaborando y abordando desde en su singular libro de Salmos.
La poesía científica más que astral o estelar o espacial. La poesía que sin rebajar la emoción y la imaginación es capaz de asimilar y expresar el más veraz y comprobable conocimiento científico. No hay en el Cántico cósmico un solo postulado científico, una fórmula que no sea demostrable:
Cuando un positrón choca con un electrón la energía de los dos se hace pura radiación(la relación entre partícula y partícula es recíproca ,el positrón es la antipartícula del electrón y el electrón es la antipartícula del positrón).
O este ejemplo que puede comprobarse:
La misma idea de partícula no tendría sentido, cada partícula habría sido del tamaño del universo observable y el universo con una temperatura de más de 100 millones de millones de millones de millones de millones de grados
a una décima de millonésima de millonésima de millonésima
de millonésima de millonésima de millonésima de millonésima de segundos después del principio.
Con el Cántico cósmico, hacen que su entrada sin pérdida de valor científico a la poesía el Big Bang, los hoyos negros, la Mecánica cuántica, las galaxias, las leyes de la termo dinámica, el sistema planetario, etc., y no como Ciencia-ficción, sino como Ciencia.
LO MÍSTICO
El Cántico cósmico abre y se abre a la poesía del futuro, habla futuro como corresponde a la poesía, no sólo por los temas y elementos mencionados, sino porque le restituye a la poesía y gana para ella motivos, temas, espacios y materiales que antes no había podido contener o emitir.
A partir del Cántico cósmico, y esto ha sido uno de los ideales poéticos de Cardenal, no hay tema vedado para el poema. Poesía totalizadora. Poema síntesis: Poesía mística y por eso mismo erótica, tórrida, caliente y asimismo, política, panfletaria sin el menor asco ni escrúpulo y sin detrimento alguno de la poesía; poesía subjetiva y también objetiva; poesía lírica y a su vez, narrativa, documental, periodística (no es gratuito que la Cantiga 24 se titule Documental latinoamericano); poesía científica, erudita, llena de las citas y de los conocimientos menos sospechados (la bibliografía consultada por Cardenal sobre pasa los 2000 títulos), poesía revolucionaria, y celeste, cósmica, astral, terrenal, terrícola y terrorífica; poesía primitivista, indigenista; que puede leerse, amén de cómo el canto de amor que es, como una cosmogonía de los pueblos del tercer mundo, como una neo-biblia de los pueblos del tercer mundo. Poema que debe de leerse como ciencia y no sólo por los temas sino por su propia estructura racional y formal.
Esta marsa verbal inmensa, densa y diversa es dinámica, porque logra integrarse a través de 43 Cantigas o unidades o estructuras autónomas, que pasan a constituirse en subestructuras de una estructura mayor que es el propio poema, por medio de la contradicción. Poema dialéctico en tanto que cada una de las Cantigas sino refuta, complementa o agota a la Cantiga que le precede o continua; El big-bang o sea: La Gran Explosión.
El universo sometido a relaciones de incertidumbre” está seguido por La palabra, o sea, por el material y el instrumento que construye y crea para el poeta; La danza de los millones, un inventario de las barbarie del capitalismo y la acumulación de capital, está seguido por el Epitalamio, el canto de bodas del universo que replica el egoísmo y la inhumanidad capitalista.
Pero es en su espléndido Cántico cósmico (1989), donde Cardenal culmina su poética, su estilística y sus humanidades, su concepción, visión y su proyecto humanístico: la revelación, la liberación, la revolución social y astral, a través de la unión de la ciencia y la poesía, la teología y la economía, la antropología y la mística, la tecnología y la utopía, la historia y la ficción, hacia la cristianización del mundo antiguo y contemporáneo.
Desde las primeras cantigas, la creación del mundo y la creación poética se equiparan por la etimología griega:
La creación es poema.
Poema, que es creación en griego
y así llama S. Pablo a la Creación de Dios: POIEMA.
Como un poema de Homero decía el Padre Ángel.
(…)
Por el Poeta (Creador = POLETES)
(Cantiga 2, La palabra)
En otra, Cantiga 5, su vivencia de soledad amorosa y la contemplación de las estrellas, lo hacen recordar a Safo:
Yo solitario entre las estrellas.
Igual que Safo y aquellas Pléyades de ella.
Para Cardenal el mundo antiguo vivió añorando, deseando a Cristo, aunque no supiera como nombradlo o llamadlo:
Zeus, sea quien sea si ese nombre le place dijo Esquilo
En la Cantiga 39 dice:
Para San Agustín hubo cristianos desde el principio
[del mundo…
Ver en la versión impresa las páginas: 6 B
