El proyecto del Canal Interoceánico podría estar “luchando” por conseguir inversionistas privados para su financiamiento, según publicó en su edición del domingo 18 de enero el diario South China Morning Post.
“Pang Kwok Wai, subdirector general de construcción de HKND Group, dijo al diario South China Morning Post que la compañía espera un período de amortización de 12 años y se proveerá la mayor parte del capital necesario a partir de una cotización en bolsa. Pang Kwok Wai se negó a dar detalles”, indica el diario en uno de sus párrafos.
El diario basado en Hong Kong asegura que HKND “todavía no ha publicado el estudio de viabilidad económica que encargó a McKinsey. No obstante, un análisis aparentemente defectuoso en el sitio web de la empresa, en vista hacia el crecimiento del comercio proyectado entre 2012 y 2020, basa gran parte de la demanda de un segundo Canal Interoceánico en el comercio entre Asia y las Américas, la exportación de los Estados Unidos de gas y la demanda china de materias primas de América del Sur. Sin embargo, los expertos en embarque marítimo cuestionan la justificación de tales proyecciones”.
Según el análisis que realizó para el South China Morning Post, Andy Lane, socio de Container Transport International Consultancy, cuesta entender por qué el derroche de miles de millones de dólares sea una buena apuesta para los potenciales inversionistas.
“Asumamos que se gastarían 25,000 millones de dólares en el Canal como tal y la otra mitad en los hoteles, carreteras, aeropuertos y zonas de libre comercio que HKND también planea construir junto al Canal. Asumiendo que el comercio global crece entre el 6 y 7 por ciento por año durante el período de concesión y también asumiendo que el Canal de Nicaragua podrá en diez años tomar más del sesenta por ciento del mercado en expansión y el resto compartido con el Canal de Panamá, la tasa anual de retorno interno después de 25 años sería menor del dos por ciento”, aseguró Lane.
El consultor agregó que esos supuestos fueron sesgados en favor del nuevo Canal y son altamente improbables en un escenario del mundo real.
SUPUESTOS ENCUESTADORES
Por otra parte, en El Tule, Río San Juan; La Fonseca, La Unión y Puerto Príncipe en Nueva Guinea, los supuestos encuestadores que llegaron desde el pasado sábado hasta la tarde de ayer, mantenían su presencia en los lugares y, protegidos por la Policía, intentaron ingresar de diferentes maneras a las comunidades.
Según narraron campesinos de El Tule, el sábado las personas que llegaron se identificaron como encuestadores, el domingo como miembros de una brigada médica y ayer lunes se distribuyeron en varias comunidades y en una se presentaron como miembros de la Iglesia católica y en otras como profesores.
En los formularios que andan los supuestos encuestadores, hay una diversidad de preguntas. Algunas de ellas muy específicas: “La propiedad en la que vive/trabaja es: Propia/ De la familia/ Comunal/ Alquila/ Se la prestan/ Otra”.
Asimismo, en el acápite “Sobre la propiedad”, se pregunta el tiempo de vivir en la propiedad, las vías de acceso hacia el lugar, el tamaño y si tiene bosques, potreros, cultivos, tacotales u otros”.
A pesar de que los encuestadores se presentaron como médicos, las preguntas sobre salud se limitan a conocer si hay mujeres embarazadas, si en la familia hay personas con discapacidad y cuál es la unidad de salud más cercana.
Con la consigna “¡¿Qué quieren los campesinos? Que se vayan los chinos!” de fondo, Francisca Ramírez Torres, líder en La Fonseca, aseguró que “aquí vamos a seguir, en pie de lucha, no vamos a ceder nada, aquí vamos a cuidar de día y de noche”.
Representantes del Consejo Nacional para la Defensa de la Tierra, Lago y Soberanía Nacional denunciaron “ las malas actitudes del Gobierno en contra de los campesinos, al mandarnos encuestadores falsos, que no existen ni como nacionales, ni como internacionales”.
El comunicado afirma que “una vez más se refleja la mala intención del Gobierno de no respetar, ni escuchar a los campesinos (…). Los campesinos han manifestado reiteradamente el deseo de que se les respeten sus derechos, ya que sus propiedades no se venden por ningún precio”.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,9 A
