Alfredo César Aguirre figura en la historia de Nicaragua como uno de los políticos más influyentes de la década de los ochenta.
Fue ministro-secretario de la Junta de Gobierno en 1979, presidente del Banco Central y renegociador de la deuda externa de Nicaragua, director de la Resistencia Nicaragüense, firmante del Acuerdo de Paz de Sapoá en 1988, diputado por la UNO en 1990 y presidente de la Asamblea Nacional.
Democracia pendiente: Nicaragua 1979-2014 es su primer libro que aborda los principales eventos políticos ocurridos en Nicaragua, desde los últimos meses de la dictadura de los Somoza hasta finales del año 2014.
¿Por qué reunir 35 años de la historia política del país?
Mi motivo es poder dejar a la juventud nicaragüense un resumen de los principales hechos ocurridos en estos 35 años, que van desde el derrocamiento de la dictadura de Somoza hasta el día de hoy, para que las nuevas generaciones puedan aprender de los errores cometidos y también aprender de los aciertos.
Por esa razón el libro tiene 11 entrevistas adicionales que son de protagonistas de eventos específicos, con el ánimo de que el libro sea balanceado, porque me pareció apropiado no dar solo mi versión de los eventos sino de gente que piensa diferente a mí.
Educado en La Salle de Managua. Se formó académicamente en la UCA, los primeros dos años de Ingeniería Industrial en The University of Texas at Austin donde completó su carrera y en Stanford University, California, donde estudió una maestría.
Fue administrador general del Ingenio San Antonio. Asesor del Banco Central de Costa Rica por la ONU. Es empresario en bienes raíces y presidió la Cámara de Urbanizadores
(Cadur).
Actualmente es presidente del Partido Conservador (PC), que ha gobernado Nicaragua por 56 años, con 14 presidentes de la República, a partir de su fundación en 1851.[/doap_box][doap_box title=»TOME NOTA» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]El libro se presenta el jueves 22 en Hispamer, Centro Pablo Antonio Cuadra, las 6:30 p.m. Presentan Alejandro Serrano Caldera, Cairo Manuel López y el autor.[/doap_box][doap_box title=»CON ONCE ENTREVISTADOS» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]E l libro contiene once entrevistas con actores relevantes en los acontecimientos ocurridos, que provienen de todas las fuerzas políticas del país, las que junto con el relato del autor, quien a su vez fue protagonista en varios de ellos, ofrece al lector un libro fácil de leer.
Para César Aguirre, “el objetivo principal del libro es poner a disposición de los jóvenes que no vivieron estos eventos, para aprender de ellos, tanto los negativos para no repetirlos, como los positivos que han permitido avanzar hasta donde estamos”.[/doap_box]
¿Fue un reto salir en la compañía de personajes que en algún momento fueron sus adversarios políticos?
Eso es lo que enriquece el libro, porque la historia no tiene una sola versión y cuando alguien se atribuye ser dueño de la verdad se corre el peligro que el libro no sea balanceado.
La idea es dejarle a la juventud un balance de la historia y no lo que dice Alfredo César, sino lo que dicen doce protagonistas de diferentes momentos claves de la historia.
Dice que está dirigido a la juventud, pero las encuestas y los estudios la sitúan apática a los políticos. ¿Cómo quiere llegar a ellos?
Este fenómeno de los jóvenes no solo es de Nicaragua sino mundial y es producto de la globalización. Creo que cuando estos jóvenes lleguen a una edad de madurez van a tener inevitablemente la responsabilidad de conducir este país.
¿Existe una clase política en este país que ha gobernado por cuarenta años. Este libro está dirigido a ellos a decirles, esto está pasando, esto pasó, y es consecuencia de?
En menor media, porque en esta clase política estuvimos participando y lo conocemos de primera mano, pero está más dirigida a los jóvenes que no vivieron estos eventos para que puedan conocerlos.
Si es de interés para esta generación que me mencionas, pero lo más importante es que puedan reflexionar de eventos que ya conocen y que ya vivieron. Este es un relato más coherente que llame a la reflexión de que hay que cambiar una serie de cosas y no repetir los errores, y aprender de las cosas positivas que nos hicieron avanzar.
¿En estos períodos cuál le costó más su abordaje?
El de la guerra y la paz, desde 1986 hasta 1990. Los ochenta lo divido en dos partes, los primeros años donde existía la Junta de Gobierno, había un gobierno pluralista, Daniel Ortega era uno de los cinco miembros de la junta en la que había un proceso difícil pero todavía equilibrado, eso llega hasta las elecciones de 1984, donde se dan las primeras elecciones presidenciales después de la revolución, y se pierde la oportunidad de 1984, porque las reglas de la campaña electoral y de la competencia se cierran por parte del gobierno de entonces y la oposición tira la tolla y no participa, la legitimidad de esas elecciones se va al suelo y en lugar de servir para parar la guerra, que es lo que hacen las elecciones, la frustración de esas elecciones profundiza la guerra.
Después viene el segundo período, de 1984 a 1989, que solo sirvió para destruir Nicaragua.
LOS ERRORES POLÍTICOS
¿Cuál es el gran error político de los años ochenta?
Lo relato en el libro de primera mano porque yo era el secretario de la Junta de Gobierno, y me encargaron el programa de reconstrucción nacional, que hablaba de pluralismo político, elecciones libres y economía mixta, el sector privado conviviendo con lo confiscado a los Somoza, y no alineamiento internacional ni con los Estados Unidos ni con la Unión Soviética, y hago ver que a los tres años, ya en el año de 1982, el Frente Sandinista imponiendo su fuerza militar rompe la Junta de Gobierno, incumple el programa prometido y profundiza la radicalización de la revolución, que es el primer error político grave.
El segundo error, sintiendo la presión militar de aquellos años, el Gobierno negocia con la Coordinadora Democrática, se selecciona una candidatura que fue la de don Arturo Cruz, y arrancan la campaña y al final a media campaña no pueden seguir porque los apedrean, los golpean, no los dejan hacer campaña y vuelven a incumplir las reglas acordadas, y se retira la oposición, se frustra la elección aunque se lleva a cabo y Daniel Ortega gana, pero con incredibilidad.
Sumado todo esto a los últimos años de la década de los ochenta, de una enorme destrucción económica que están perdidos en nuestra historia.
¿De los entrevistados a cuál le costó más acercársele, tomando en cuenta que algunos eran sus adversarios y aceptar su propia versión de lo ocurrido?
Siempre he tenido una tolerancia con las diferentes maneras de pensar. Cuando inicié esto en el 2009, tenía que incorporar importantes dirigentes del Frente Sandinista en el segundo período de Ortega.
En el caso del Pacto Alemán-Ortega, de parte del Frente estaban Ortega, Dionisio (Nicho) Marenco, y Rafael Solís, eso fue lo que más me costó, necesitaba alguien de primera mano de los sandinistas en este pacto, así que me costó convencer a Rafael Solís, quien continúa con el Frente.
En el lado liberal era Alemán, Jaime Morales y René Herrera a quien me costó convencer, esto fue nueve meses antes de su gravedad y su muerte, y al final lo convencí, habla en una versión descarnada de lo que fue el pacto, lo que querían y lo que obtuvieron.
EN LA CONTRA
¿Cómo valora que armar una resistencia fue un desacierto político, donde muchos jóvenes murieron, usted que estuvo en la contra?
Nunca he creído en una solución militar y lo dije antes de ser parte del directorio de la Resistencia.
Luego de estar en Costa Rica, me estuvieron llamando a participar en los esfuerzos armados con Alianza Revolucionaria Democrática (Arde) con Edén Pastora y Alfonso Robelo, también con la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN) y yo nunca acepté porque nunca creí en una solución militar, puesto que el Ejército que estaba defendiendo al pueblo de la dictadura, años más tarde estaba reprimiendo al pueblo, así que desapareció toda mi fe en la vía armada, así que no creo en soluciones militares. Yo me incorporé a la Resistencia en el 87 y lo primero que les digo es que vengo a negociar.
¿Es considerado un político hábil, le han dado el mote de “Siete Puñales”, le molesta que le sigan llamando así?
Nunca me molestó. Un alto funcionario del gobierno de Ortega, que obviamente no puedo decir quién es, me confesó hace un par de años algo que yo sospechaba, él me dijo que era parte de un grupo ligado a la Seguridad del Estado en 1991 para desprestigiarme por ser considerado el más poderoso por encima de la presidencia y de todos los demás. Todo fue una campaña orquestada.
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