El sonido de la marimba invadió las calles de Diriamba. Cientos de personas se aglomeraron para ver los distintos bailes, mientras otro grupo se concentró en la iglesia donde se realizó la misa solemne en honor a San Sebastián. También hubo oportunidad para degustar el famoso picadillo o indio viejo.
Como todos los años la población pudo ver los bailes del Toro Huaco, El Güegüense, La Inditas, Las Húngaras, El Viejo y la Vieja y este año al repertorio se sumó el baile de El Gigante, que representa el pasaje bíblico del rey David quien lucha con el gigante Goliat.
Otro de los bailes que más le atrae a la población es el Toro Huaco, compuesto por más de 80 bailantes tradicionales, desde adultos y niños.
“Participamos el 19, 20 y 21 de enero, hay niños hasta adultos, practicamos todo el año hasta llegar a las festividades de San Sebastián, son nueve sones distintos, este es un baile que requiere de entrega y dedicación”, comentó Marlon Flores, músico tradicionalista.
El cardenal Leopoldo Brenes, quien presidio la misa solemne ayer, manifestó que no hay nada más gratificante que ver a la feligresía que con tanta devoción deja todo para poder ir al encuentro con el Señor a través de San Sebastián.
Una vez que termina la misa, los bailantes se ordenan para entrar a la iglesia para bailarle a San Sebastián, luego regresan a las calles esperando la salida de las imágenes de Santiago, San Antonio, San Marcos, San Caralampio y San Sebastián. La procesión recorrió Diriamba hasta llegar a las 11:00 de la noche a la iglesia donde San Sebastián recibió su serenata.
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