La empresa privada pide una nueva fórmula de cálculo del salario mínimo. Ya no quiere que el ajuste que por ley se hace cada seis meses tome como referencia solamente el crecimiento económico, la inflación y la evolución de la canasta básica. Y es por eso que enviaron al Gobierno una propuesta de la que poco han desmenuzado en público, pese a que esa modificación afectaría a más de 160 mil trabajadores que reciben esta paga.
La única pista que dijo la semana pasada el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) es que propusieron al Gobierno que se adopte la misma fórmula que utiliza Honduras para definir el salario mínimo y que las negociaciones se hagan cada dos años.
Un cambio de fórmula que de inmediato implicaría una reforma a la Ley 625, Ley del Salario Mínimo, un debate por el que la empresa privada ha pujado desde hace más de tres años, pero que los sindicatos han cerrado fila para evitar que eso ocurra. Tampoco el Gobierno ha mostrado interés en llevar el tema a discusión.
Pero en esta ocasión, en un intento por allanar el camino a la reforma de la Ley 625, ya enviaron algo concreto al ejecutivo.
¿En qué consiste la fórmula que aplica Honduras? ¿Qué dicen los sindicatos hondureños sobre la misma y el impacto en los trabajadores? ¿Cómo logran ellos el consenso de ajuste?
Según el Decreto 103 que contiene a la Ley del Salario Mínimo de Honduras, para fijar el aumento —que en el último periodo se pactó para tres años y que vence en el 2016—, se deben tomar en cuenta varios factores: un compendio de encuestas que aplica la Dirección General de Salarios sobre las modalidades de cada trabajo, las particularidades de cada región y labor, costo de la vida, aptitud relativa de los trabajadores, así como los distintos sistemas de remuneración de las empresas.
La Ley del Salario Mínimo de Honduras tiene establecido que una vez que la comisión negociadora pacte un proyecto de ajuste por sector —no hay plazo— este es enviado al secretario de Trabajo y Seguridad Social, el que tiene veinte días para aprobarlo o rechazarlo. Si le da visto bueno, se publica en La Gaceta de Honduras, y este entra en vigencia 15 días después.[/doap_box][doap_box title=»Ajustes menores» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]En las últimas negociaciones de ajuste al Salario Mínimo en Honduras se acordaron incrementos de entre el cuatro y 6.5 por ciento anual en las distintas actividades económicas y diferenciado por región geográfica, cifras muy inferiores a las que se aplican en Nicaragua.[/doap_box]
En Nicaragua, a excepción de las zonas francas, el salario mínimo se negocia por la Comisión del Salario Mínimo para nueve sectores y los incrementos se aplican parejo. Solo las pequeñas y medianas empresas tienen un porcentaje diferenciado de actividades.
En Honduras el sistema es más complejo. En cada actividad económica se estratifica a las empresas según el número de trabajadores, donde cada estrato tiene salarios mínimos diferenciados.
Por ejemplo, en el sector de agricultura, silvicultura, caza y pesca hay cuatro salarios mínimos: uno para las empresas con uno a diez trabajadores; otro para los de 11 a cincuenta trabajadores; los que tienen de 51 a 150 obreros; y luego una paga mínima para las empresas que tienen más de 151 trabajadores.
Esa misma modalidad es para el resto de actividades económicas. Inclusive la ley hondureña permite a la Comisión que negocia el ajuste que —al igual que en Nicaragua contempla al Gobierno, empresa privada y sindicatos—, se pacte ajuste por zona geográfica. Esta última flexibilidad sin embargo debe ser analizada por la Comisión.
GUERRA DE ENCUESTAS
Miguel Aguilar, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica de Honduras, dijo que el problema es que durante las reuniones hay una “guerra” de cifras y se cae, precisa, “hasta en la manipulación de datos de las regiones”.
Previo al inicio de las negociaciones, el sindicalista explica que los empresarios, Gobierno y sindicatos, realizan encuestas por región geográfica y actividades económicas. “Se ve hasta la cantidad de empleo por región, cuál es la capacidad de pago de las empresas, la situación económica de las regiones”, agrega.
El problema, precisa, es que cuando en la reunión se empiezan a revisar los resultados de las encuestas las realidades que estas reflejan son “extremadamente distintas”, lo que provoca fuertes tensiones y resulta difícil encontrar consenso.
“Si este sistema lo implementan en Nicaragua les resultará bastante confuso y muy complejo, y generalmente el que tiene menos poder de incidencia, que generalmente son los sindicatos, salen perdiendo”, afirma.
Aguilar dice que esta modalidad de negociación a base de encuestas da bastantes facilidades a la empresa privada para “maquillar las cifras”, porque la Ley del Salario Mínimo permite que las empresas, por ejemplo, registren los beneficios que dan a sus trabajadores que están en el salario mínimo.
Y es que efectivamente, la Ley salarial hondureña establece que a la hora de las negociaciones las empresas lleven el registro de los beneficios adicionales que dan a sus trabajadores y eso se tome en cuenta a la hora de fijar el incremento.
El único beneficio al trabajador que no pueden incorporar los empresarios en la discusión es un bono escolar que la misma ley del salario mínimo obliga a los empresarios con más de 15 trabajadores dar a sus empleados que están en ese rango salarial.
En Nicaragua este beneficio no existe en la Ley del Salario Mínimo.
Aguilar dice que el problema es que los empresarios pueden registrar un sinnúmero de beneficios que supuestamente dan a sus empleados con salario mínimo, pero eso no es comprobable.
REVISIÓN TRIENAL
Debido a una presión del Fondo Monetario Internacional (FMI), en diciembre de 2013 se acordó pactar los incrementos de la paga mínima de los años 2014, 2015 y 2016 en Honduras. Esto a pesar que la Ley dice que se debe revisar y ajustar cada año.
Aguilar dice que los sindicatos firmaron el acuerdo trienal y que ahora están preocupados porque la vida se ha encarecido más de lo que esperaban. Tanto así que esos aumentos en los alimentos han ocasionado que los ajustes por sectores ya pactados hasta 2016 hayan sido absorbidos por las alzas.
“Esos aumentos ya se los llevó la canasta básica y no hay posibilidad de más ajustes hasta después del próximo año”, afirma.
“Cualquier aumento al salario mínimo ahora ya no tendrá un efecto con escala ascendente sino descendiente porque se nos salió de la mano la carestía de la vida”, afirma.
En respuesta al pedido del Cosep, el secretario general de la Confederación Sindical de Trabajadores José Benito Escobar, Luis Barbosa, indica que en lugar de adoptar la fórmula hondureña ellos piden la de Estados Unidos o la de Europa, que beneficiaría más a los trabajadores. Barbosa se opone rotundamente a esa transformación de la negociación.
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